Posts Tagged ‘art’

Nordic Network, visita a las tres exposiciones

Por • 18 de septiembre, 2008 • Tema: Exposiciones

Encarna, José Antonio y Helena en Nääs

Encarna Soler (en la imagen, a la izquierda, junto a José Antonio Sarmiento y Helena Andersson), nos envía el reportaje fotográfico sobre las tres exposiciones celebradas en Nääs, con motivo del “Nordic Network Ceramic Studio Exchange” –el encuentro internacional celebrado en Suecia.

Ceramistas daneses en Suecia

En la galería, obra de los ceramistas llegados desde Dinamarca: Janice Hunter (autora de las esculturas de mesa, en la vista frontal), seguidas de las piezas para la mesa realizadas por Janne Hieck, Gregory Miller y Joan Kristensen.

Projektum 1 (sala 1): exposición individual del ceramista español José Antonio Sarmiento; expuso en esta ocasión cerámicas (gres y porcelana) y pintura (acrílico sobre tabla). Atendiendo al espacio expositivo se concentra esta muestra en piezas escultóricas de pequeña y mediana escala; expresa con el lenguaje de la alfarería utilizado, como es habitual en dicho autor, como referencia o pnto de apoyo para la meditación sobre la relación del hombre y la naturaleza.

José Antonio Sarmiento, exposición individual en Nääs

Proyektum 2 (sala 2): exposición de cuatro ceramistas japoneses, venidos desde Mashiko: Minoru Suzuki, Takehiro Ito, Tamura Hajime, y Chiaki Shoji. En su trabajo mostraron una serie de piezas para la mesa; obras pensadas para una acción que les aportará una nueva vida.

Minoru Suzuki

Puedes encontrar más imágenes de las tres exposiciones en Flickr «Art Ceramics», (more images at):



Santi Moix, Del fang a l’Escultura

Por • 5 de julio, 2008 • Tema: Destacados, Exposiciones

Del barro a la escultura

El Museu de Ceràmica de Barcelona expone hasta el 10 de enero de 2009 una selección de las mejores obras cerámicas de Santi Moix.

Santi Moix \"Argelès-sur Mar  2005 III\"

Santi Moix, Argelès-sur Mer 2005 III

La escultura de Santi Moix es un reflejo de su fascinación por la naturaleza. De los paisajes del Ampurdán, del mar, de los recuerdos de su infancia; pero también es una traducción tridimensional de sus dibujos y pinturas, que forman parte de un universo propio y fácilmente identificable como parte de su biografía. Moix se dedica a la cerámica sólo en verano, cuando abandona Nueva York por Vullpellac (Girona), donde el ceramista Joan Raventòs tiene su taller y donde, desde hace 14 años, Moix trabaja las formas sinuosas y geométricas, de sus esculturas. El Museu de Ceràmica presenta, a partir del 20 de mayo, una selección de obras en pequeño formato de Santi Moix, que pueden verse por primera vez en Barcelona.

Acceso a más imágenes de la exposición celebrada en el Museu de Ceràmica – Barcelona (Flickr ArtCeramics / Santi Moix)

Texto sobre la obra de Santi Moix, cortesía Museu de Ceràmica



In memoriam: Raushenberg

Por • 30 de mayo, 2008 • Tema: Anteriores portadas, Artistas

A los 82 años Robert Rauschenberg fallecía hace unos días a causa de un infarto; la triste noticia se difundía en los medios interesados en el arte de nuestro tiempo. Para quienes admiramos su obra se había convertido en una interesante referencia. La libertad con que se enfrentó a su trabajo y la aguda ironía salpicada de una dosis de lirismo resume su discurso en «todo puede ser posible».

¿Quién dijo que un artista no puede mezclar técnicas, estilos y disciplinas?, Rauschenberg rompió con todos los prejuicios. Combinó acciones del expresionismo abstracto con el lenguaje figurativo de la fotografía, y los gestos o imaginería que alimentaría el pop americano (lo que tal vez ha influido que se le etiquetase en ese estilo, algo de lo que personalmente disiento); empleó métodos y técnicas dispares: pintura, fotografía, grabado, litografía, collage, cerámica, ready made, música, escenografía… (medios diversos: métodos artesanales así como industriales, para prestarles la misma atención, situarlos dentro de un mismo canon). El resultado de su trabajo y creatividad se apoyó en las transferencias de todos estos medios para crear una imagen de nuestro tiempo. Su principal preocupación proclamó y reafirmó la necesidad de no separar el arte de la vida, integrarlo en lo cotidiano.

\"Monoframa, Robert Rauchenberg\"

Robert Rauschenberg, Monograma (1955). Estocolmo, Museo de Arte Moderno

De su extensa obra (combine painting), Monograma (1955-1959) es una de las piezas que personalmente más me han impresionado (sobre una pintura –dispuesta en horizontal, sobre el suelo– colocó un macho cabrio de angora al que le insertó a modo de flotador un neumático de coche). Recuerdo que en alguna ocasión, cuando el artista comentaba esta pintura-objeto, recordaba que al principio colocó el animal disecado sobre el cuadro y no funcionaba, decía que no era más que un macho cabrío sobre una pintura hasta que colocó el neumático y todo quedó integrado. Rauschenberg pensó que esta pieza le había dado especialmente suerte –atribuyendo una función fetiche- porque a partir de ella su trabajo comenzó a ser reconocido y se terminaron los serios problemas económicos que hasta entonces había padecido, cuando su arte no se entendía. Seguramente por eso nunca se olvidó de los duros comienzos, y creó una fundación para financiar artistas noveles de talento (entre otras cosas, las ventas de sus tazas y platos de café, en las que impresionó diversas vistas de ciudades –New York, París, Estocolmo etc.– sirvieron a este práctico y altruista fin).

Parece que fue ayer (1999) cuando el Guggengeim de Bilbao dedicó al artista americano una retrospectiva de las más completas que hasta ese momento se le había hecho. En la sala 104 (The Fish) pudimos contemplar el desarrollo de tan prolífica creatividad, por la que se le califica de uno de los creadores más influyentes del siglo XX. La muestra recogió parte de una obra que paulatinamente fue ampliando, The 1/4 Mile or 2 Furlong Piece (¼ de Milla ó 2 Estadios), en la que Rauschemberg trabajó durante años: una obra que en cierto modo resume su creatividad. Por medio de transferencias se sirvió de la artesanía pero también de la industria, interpretó el bagaje de la cultura artística desde el pasado al presente, para crear con su personal manera de interpretar el arte heredado y combinarlo con otras formas de mirar en su afán de reflejar el momento vital. Entre aquel collage de pintura, litografías, materiales de deshecho, objetos de la vida cotidiana, reunidos en una secuencia ininterrumpida a lo largo de la gran sala expresó una personalísima afirmación: un relato sobre su tiempo y su entorno.

RAUSCHENBERG EN SHIGARAKI

No fue extraño que Rauschenberg se sintiese atraído también por la materia cerámica, al valorar la versatilidad y las propiedades ilimitadas del medio (forma y color, pintura, escultura y fotografía). Aunque para ser exactos fue la industria cerámica de Japón, concretamente la tenacidad y persuasión del Sr. Okada (Otsuka Ohmi Ceramics Co.), quien previamente realizó varias visitas a los Estados Unidos, para plantear el plan de trabajo e informar al artista de las posibilidades que a su disposición ponía la mencionada factoría de Shigaraki.

\"Raushenberg, dirt-shrine\"

Rauschenberg,Dirt Shrine-West, 1982

De la serie Japanese clay works (250 x 470 cm.); técnica mixta: escalera de bambú, cerámica de alta temperatura y fotografía decalls (calcamonías cocidas bajo el esmalte)

Esta fábrica había conseguido realizar grandes paneles cerámicos (que hubiesen parecido impensables en años anteriores), con el fin de utilizarlos con propósitos arquitectónicos, y que en aquel tiempo -los años ochenta- no tenían precedentes (2cm x 60 x 300cm y 90 x 250cm, en cualquier color y a los que también podían transferir imágenes fotográficas). Los artistas Taro Okamoto (1911-1966), Hisao Domoto (1928) y Kojin Kudo habían producido en dicha fábrica su obra, y (en 1981) Jun Kaneko había realizado las placas de 300 cm. que expuso en el Museo de Arte Contemporáneo de Houston, así como en una galería de Nagoya (Japón). Después de la mencionada experiencia –según el Sr. Okada– Otshuka Ohmi Ceramics decidió invitar a otros artistas, para realizar su obra en la fábrica. Pensaron en el trabajo de Robert Rauschenber, pues sus combine-objects se interesaban siempre por el empleo de diversos materiales, y los medios técnicos que podían proporcionarle seguramente le interesarían al artista.

El resultado fueron los grandes paneles ensamblados a los que Rauschemberg trasladó su imaginación, combinó con otros objetos e incorporó diversas imágenes tomadas con su propia cámara por los rincones mas inverosímiles de Japón, fotografiando detalles cotidianos o rincones que a cualquiera seguramente le hubiesen pasado desapercibidos. Posteriormente, en una segunda visita a Japón, R.R. realizaría su última serie cerámica de grandes dimensiones, la tituló “Japanese Recreational Clay Works”: utilizó el mismo sistema de imágenes transferidas a la arcilla, aunque en este caso fueron obras maestras de la historia del arte (La Mona Lisa de Leonardo, La Madonna y el niño de Rafael, la Venus de Botticheli, la Maja de Goya…), imágenes que combinó con una libre gráfica de su impronta. Estas obras cerámicas, realizadas en alta temperatura, a las que se aplicaron calcamonias de imágenes fotográficas bajo la capa de esmalte, darían paso a la experiencia Rauschenber Overseas Culture Interchange (R.O.C.I), en las que el artista aprovecharía los viajes por diversos países para alimentarse (inspirarse) con su cultura, aprovechando lo que encontraba a su paso, en una reflexión artística, vital y enriquecedora.

\"Rauschenberg_lamaja\"

Robert Rauschemberg, de la serie Japanese Recreational Clay Works

Enlaces relacionados:
The New York Times
Retrospectiva en el Guggenheim Bilbao (PDF)
Rauschenber slideshow



Angel Garraza: ‘Los frutos del humo’

Por • 30 de abril, 2008 • Tema: Exposiciones

Exposición: Sala Luzán de Zaragoza
30 de abril al 29 de mayo de 2008. Inauguración 30 de abril a las 20 horas

“En el transcurrir del tiempo suceden acontecimientos que determinan nuestra existencia, pequeñas o grandes historias que desencadenan posibles temas de reflexión, que en ocasiones se materializan en una serie de obras, en las cuales intento dar respuesta a estas cuestiones personales pero sin ánimo autobiográfico, en cierta manera se trataría de hablar de lo personal en clave universal. Desdibujo los perfiles para que el objeto se sitúe en un punto extraño, ambiguo, desprovisto de reconocimientos tácitos. Prefiero realizar un ejercicio de cierta contención emocional, una cierta distancia que me permita desarrollar mis propuestas en un territorio interpretativo de claves y sugerencias”. (Angel Garraza)

\"Los frutos del Humo, Angel Garraza\"

Los frutos del humo, 2007-2008 gres chamotado / Caleidoscopías, 2007 loza

  • (flirck/artceramics) Exposición, acceso a más imágenes (cortesía del artista):
    LOS FRUTOS DEL HUMO

Texto catálogo:
Garder Reguera

Somos lo que somos

La escultura es, sin duda, el género creativo con una mayor relación con la historia del ser humano, más bien, con la historia de la relación del animal-humano con su entorno natural. De hecho, toda la historia de la escultura puede ser vista, en cierto sentido, como una afirmación del hombre como parte del todo-natural. Frente al sesgo virtual de otros modos de crear como la literatura o la música –inmaterialidad pura-, la pintura –hace mucho tiempo ya emancipada de la búsqueda manual del pigmento- o los recientes campos de la fotografía, el cine y video o las nuevas tecnologías, la escultura mantiene, y mantendrá siempre, en su misma base una metáfora sobre la relación del hombre con la naturaleza a través de la tierra, las maderas y los metales, elementos naturales con los que el escultor juega, crea y se recrea. Esta relación es a su vez una reflexión sobre el tiempo. El tiempo del hombre –mudable, cambiante, lineal y, final en inevitablemente, mortal- se enfrenta en la escultura al tiempo de la naturaleza –cíclico, constante, eterno-. Del anhelo del ser humano de hacer suyo el tiempo natural, de sus ansias de inmortalidad y trascendencia, surgió el sentimiento religioso –distinto, empero, de las religiones- y, con él, con la urgente necesidad de trascendencia, de ser algo más, la escultura. El hombre ansiaba ser como la naturaleza porque soñaba -y sueña aún-, en el invierno de su vida, con el regreso de la primavera.

De este sueño de restablecer las reglas del juego de la vida, de reformular el tiempo humano, nacieron los hombres de barro seco, de madera y de piedra, hombres en los que el tiempo se detenía, hombres que alcanzaban la inmutabilidad e inmortalidad presupuesta sólo para los dioses. La escultura, en este sentido, era una rebelión contra la decrepitud del propio cuerpo, contra el destino mortal del ser humano, ese que, en palabras de Jean Amery, “anula el sentido de cualquier razón”(1). Y a buena fe que lo consiguieron. Desde las primeras Venus prehistóricas, hasta los líderes comunistas de la URSS, pasando por Ramsés, Jesucristo o David, quien ha devenido piedra, ha vencido al tiempo. La grandeza del faraón o el dolor de Cristo no se circunscriben a su momento, sino que recorren toda la Historia de la humanidad.

El tiempo es precisamente la clave fundamental de los trabajos de Ángel Garraza (Allo, Navarra, 1950). El tiempo, sí, pero en clave individual, esto es, el tiempo encarnado en memoria, en recuerdo, en eso que llamamos pasado y que no es otra cosa sino lo que realmente somos, el camino recorrido hasta llegar a donde ahora estamos. “Los frutos del humo” (2007-08), pieza que da título a la muestra que ahora nos ocupa, representa una misma estructura, que recuerda a un cerebro, sometida gradualmente a una serie de cambios. Es, pues, una metáfora del tiempo, que no es sino cambio, en la que lo humano –representado por la forma cerebral de las piezas que componen la serie-, está sometido a una suerte de tiempo natural, atravesando una serie de estadios de evolución que van desde el florecimiento hasta la caída de las hojas, pasando por el cambio de color de las mismas, que surgen paulatinamente en cada pieza. Vemos, pues, que como en los calendarios medievales que ilustran los pórticos de las iglesias, el tiempo en esta pieza está representado a través de una imagen natural, es el tiempo de la cosecha, de la madre tierra, pero hecho tiempo del hombre. Quizá por ello, por ese carácter fundamentalmente humano, tenga sentido en la serie “Los frutos del humo” una pieza de cierre, esto es, de conclusión, que impide el resurgimiento del ciclo. Hablamos de la pieza de pared en la que las hojas aparecen dispuestas sobre la superficie al estilo de hojas caídas de un árbol. Ésta pieza es, a nuestro parecer, una representación del punto final de un proceso concluso, que, sin esperanza para un eterno retorno del estilo del ansiado por Nietzsche, resulta una imagen de la vida humana cuando es contemplada en conjunto, una imagen del tiempo detenido –el pasado visto desde el presente-, sin lugar para el resurgimiento, el renacimiento, para el volver a ser. Tiempo muerto, pues, imagen del paréntesis de ser que supone el ser humano en la inmensidad constante de la nada El hombre, en palabras de E. M. Cioran, “el camino más corto entre la vida y la muerte”(2). Un momento, un suspiro… y nada más.

La metáfora sobre el tiempo humano y, por tanto, sobre la muerte, que se sirve en “Los frutos del humo”, se refuerza con las series “Caleidoscopías” (2007). En éstas, Garraza ofrece una suerte de recreaciones de elementos con una fuerte carga representativa, como casas, penes, perfiles de rostros, cruces, corazones, labios, botas o relojes de arena, que combina, en una de las series, con una pieza que se repite y que representa el cortex de un cerebro, y en otra, entre sí formando una presentación elíptica y dos lineales. En la primera de las series, cada una de las piezas de corte pictográfico, como decimos, está combinada con otra que representa un cerebro, sino machihembrando, sí al menos penetrando una pieza a la otra, deviniendo una sola entidad. Este gesto de penetración es, sin duda, una reflexión sobre la identidad personal en la que determinados elementos externos pasan a formar parte del conjunto que forma el yo, en la medida en que se vinculan a lo que soy, algo que también vemos en la serie “Recorriendo recuerdos” (2004), en la que el camino transitado deviene memoria y, de ese modo, pasa a formar parte del yo.

Así, en “Caleidoscopías” nos encontramos en conjunto con múltiples piezas esparcidas por pared y suelo que viene a ser una imagen poética de la memoria, representada por los elementos que van sumándose paulatinamente a la identidad personal a través del tiempo; recuerdos dispersos que a poca distancia reclaman su individualidad, pero en la lejanía ofrecen una imagen conjunta sin duda homogénea y cabal. He aquí, pues, que de nuevo nos encontramos con una reflexión del tiempo humano. Por un lado, en el sentido de camino recorrido, de suma y cambio del yo, de lo que somos, a través de la relación extendida en el tiempo con el entorno. Por otro lado, la metáfora ilustra la condición de accidentalidad del yo, en la medida en que sólo la distancia –el tiempo transcurrido-, dota de coherencia a un relato que en el momento de ser vivido carece de la misma, ofreciéndose como una serie de hechos aislados sin relación entre sí. En este sentido, en ocasiones nuestra propia existencia, nuestra vida, se nos antoja como un mero cúmulo de casualidades, fruto de la accidentalidad y sin presencia ninguna de necesidad. Bien podría haber sido mi vida completamente distinta, nos decimos, y pensamos si algo nacido de la casualidad puede tener sentido. Igualmente, en esta serie de Garraza el espectador navega entre los polos opuestos de la accidentalidad y la necesidad, debido al carácter combinatorio de la serie –algo recurrente en la obra de este artista-(3). Quizá por ello, el Catedrático de Estética de la Universidad de Valencia, Román de la Calle, señaló en su momento la “virtual posibilidad de que la propia obra (de Garraza) se prolongue y crezca, de manera indeterminada” a través de la adición a las series de “objetos de la misma familia, o multiplicando la complejidad rítmica de las alternantes preferencias cromáticas de dichos elementos compositivos”(4). En las palabras de De la Calle, como vemos, se señala la fundamental alegoría de la relación del ser con el tiempo que está presente en las piezas de Garraza. De la combinatoria de objetos surge una pieza que bien pudiera haber sido distinta, pero que es esa y no otra, aún cuando en su misma disposición formal se deja abierta la puerta a la reflexión sobre la otredad. Como sucede con nuestro yo, la accidentalidad deviene necesidad. Pudimos ser otra cosa, pero somos lo que somos. Yo soy el que soy, tal y como Dios dice a Moisés en el Éxodo, y no otro.
Esta misma sensación de múltiples potencialidades presentes en lo que de hecho es, se transmite también en la segunda de las series que componen “Caleidoscopías”, en las que las mismas piezas pictográficas se presentan aisladamente –ya sin su combinación con el cortex- formando, por un lado, una elipse en el suelo y, por otro, dos paneles de pared en los que los elementos se presentan de manera lineal. He aquí de nuevo, una reflexión en torno al hecho de la memoria, donde dependiendo de la disposición de los recuerdos obtenemos lecturas contrapuestas. La elipse inspira movimiento: vida. En contraste, la disposición lineal de los objetos da una lectura ordenada, coherente, del recuerdo, del relato a posteriori que toda vida es: biografía.
La crítica de arte Alicia Fernández apuntó, con razón, que “visto en su conjunto, el trabajo de Garraza es un empeño por transformar las ideas en formas”(5). En lo referente a la exposición a la que ahora asistimos, estas ideas son de corte sentimental, ideas surgidas de la vivencia, tamizada por el recuerdo, la memoria. No pensamos en abstracto, no somos ni dioses de la razón, ni hijos de ella. Somos la tierra que pisamos, el aire que respiramos, los objetos que nos rodean y con los que nos relacionamos. Somos labios, somos pene, somos hogar y rostro. Somos botas, cruz, corazón. Más bien: somos el modo en que pensamos la tierra que pisamos, el modo en que vemos y del que hablamos de los labios que besamos, la cruz que arrastramos, la casa que habitamos. Somos lo que somos y cómo nos narramos. Somos ser, palabra e imagen.


(1)“Revuelta y resignación. Acerca del envejecer”, Jean Amery, p. 31. Pretextos, Valencia, 2001.
(2)“El ocaso del pensamiento”,E. M. Cioran, p. 109. Tusquets, Barcelona, 2000.
(3)Para Antonio Garrido Moreno en la obra de Garraza surge un “discurso del que surge la paradoja, la comparación, el contrapunto, los opuestos, la igualdad o la diferencia, la idea, el diálogo con el espacio, el poema visual”. En “Reflejos sojelfeR”, texto incluido en el catálogo de la exposición del artista realizada en la Capela Santa María de Lugo en 2001
(4) “Los rincones del horno”, Román de la Calle, en el catálogo de la exposición del artista realizado con motivo de su exposición en el Keramikmuseum-Westerwald entre octubre y noviembre de 2000.
(5) “Poemas formales”, Alicia Fernández, en el catálogo de la exposición retrospectiva sobre la obra del artista que el Aula de Cultura de la BBK, Bilbao, realizó en 2006.



Crónicas sobre ARCO 2008

Por • 21 de febrero, 2008 • Tema: Noticias

El potente arte brasileño y una nueva distribución de los espacios caracterizan una excelente edición de ARCO pese a las críticas de algunos sectores

Por Eduardo Z. Sarmiento

Hoy jueves [por el 14 de febrero] a las 12 del mediodía fue inaugurada la veintiseisava edición de ARCO, la principal y más importante feria de arte contemporáneo en nuestro país, aunque el recito está abierto desde ayer para coleccionistas y profesionales. Este año ha sido notable la polémica creada por la selección de galerías llevada a cabo por parte del comité organizador, que ha dejado fuera algunas galerías de nuestro país (en especial se comentan ciertas ausencias territoriales, como la de Andalucía o Galicia, aunque a nuestro entender este no debe ser un criterio relevante) junto a la incorporación de hasta 13 galerías extranjeras que nunca habían estado presentes en la feria, o la vuelta de otras 29 ausentes en los últimos años. Todos estos cambios se encuadran dentro de la estrategia de la nueva directora de ARCO, Lourdes Fernández, por acercar esta feria al nivel de otras grandes citas internacionales como Frieze en Londres o Art Basel en Basilea. Es comprensible que esta estrategia suponga endurecer la selección, aumentando la diversidad internacional sin hacer crecer desmedidamente el número de stands, aún a costa de tener que dejar fuera algunas galerías no necesariamente merecedoras de ello.

ARCO 2008 - LOGO

Más importante que todo esto, sobre todo para el espectador que puede acudir a la feria sin preocuparse demasiado por los problemas internos del gremio profesional de los galeristas, es la presencia de Brasil como país invitado. Los comisarios Paulo Sergio Duarte y Moacir dos Anjos han seleccionado bajo unos criterios muy particulares un total de 32 galerías que ofrecen una imagen muy interesante y positiva del arte brasileño, al que nadie le niega hoy día su enorme pujanza internacional. Esos criterios a los que nos referimos, que contribuyen a garantizar la solidez y rigurosidad de toda la selección, responde a un procedimiento inverso al habitual, en este caso se han elegido los artistas (en realidad la forma habitual de trabajar de un comisario) y después se ha acudido a las galerías que les representan para que los lleven a la feria, o incluso en algunos casos, facilitando el establecimiento de representaciones circunstanciales a este efecto. En esta selección nos encontramos artistas conocidos internacionalmente como Waltericio Caldas, Ana María Maiolino o Nelson Leiner entre otros, y otros mucho más jóvenes nacidos en los 60.

ARCO 2008ARCO 2008

Este bloque de galerías brasileñas junto a la sección Arco 40 (en la que se concentran propuestas más reducidas con respecto al Programa General, ya que solo se ofrece un espacio de 40 metros cuadrados en el que incluir obra de tres artistas) y los espacios dedicados a publicaciones y nuevos medios (la sección Expanded Box comisariada por Claudia Giannetti), ocupan un nuevo pabellón, el 14.1 situado en la segunda planta a continuación del 14. Esta variedad y disposición de espacios hacen de esta una de las partes más interesantes y entretenidas de la feria, por la que es recomendable empezar. De los artistas de este pabellón superior mencionaremos de manera personal e incompleta unos asequibles y atractivos acrílicos sobre papel de Daniel Lergon en la Galería Christian Lethert (Colonia, Alemania), las fotografías de Ira Vinokurova de la Galería Clara María Sels (Düsseldorf, Alemania) o los artistas de 10 Chancery Lane (Hong Kong, China): Another Mountain (Wong Ping-Pui) y Simon Birch.

ARCO 2008

Obras de Hyun Koo Kang – Galería Arario (Cheonan Seul/Bejing Nueva York)

Por otro lado, merece una mención especial el trabajo que ha realizado el arquitecto Juan Herreros del estudio Ábalos&Herreros, separando el espacio de los vestíbulos a la entrada de los pabellones, del espacio interior, únicamente dedicado a los espacios para las galerías. Además, se ha huido de un diseño de retícula uniforme, e incluso de una misma planta para todos espacios, siendo los galeristas los encargados de adaptarlos a sus necesidades, en algunos casos –como el de la Galería Carles Taché– suprimiendo algunas paredes y dejando espacios amplios y diáfanos en los que las obras lucen especialmente. Todo esto contribuye a mejorar notablemente la experiencia del recorrido. Sin embargo lo anterior sería por si sólo insuficiente si no pudiéramos destacar la positiva impresión general –con sus altos y bajos como es natural– que causa la equilibrada combinación en el Programa General de grandes nombres, obras de artistas menos conocidos pero en absoluto menores y en lo que se refiere a la selección de disciplinas, con una mayor presencia de pintura y fotografía, en segundo lugar escultura, y en menor medida instalación, videoarte o nuevos medios. Quizá porque en tiempos de crisis económica se apuesta por valores más seguros, o porque estamos lejos de las tendencias de décadas anteriores. De nuevo mencionaré de forma improvisada algunas de las obras que se han quedado en mi memoria, por ejemplo, obras de Tony Cragg se pueden ver en varias galerías pero algunas de las más impresionantes por su tamaño son las presentadas por Carles Taché. También Janis Kounelis. O las superficies de relieves sutiles y oscuros de Vasco Araujo en la Galería Filomena Soares. La fotografía sobre aluminio de Yotta Kippe en Canem, o Lidia Benavides en Estiarte. Así mismo, un grupo obras de Jaume Plensa (este año muy destacado por varias exposiciones), fotografías de Sascha Weidner (Toni Tapiès) o los impresionantes cuadros de un realismo fotográfico sobrecogedor de Hyun Koo Kang, presentados por la Galería Arario (Cheonan Seul/Bejing Nuev York). Por último, también me permito recordar las obras de Hiroyuki Masuyama en cajas de luz o los dibujos de carboncillo sobre papel de Robert Longo (Galería Hans Mayer).

ARCO 2008ARCO 2008

Obras de Tony Cragg (izquierda) y Jannis Kounellis

Por delante quedan tres días –de viernes a lunes– en los que ARCO abre para el público en general. Si alguno de nuestros lectores se acerca por allí y tiene interés en añadir su opinión, le animamos a que nos haga llegar sus comentarios. Para los demás, en Art Signal E-News publicaremos nuevas crónicas a lo largo de los próximos días.

Actualización:

El El País publica hoy en su edición impresa del Viernes 15 de febrero un artículo titulado La explosión del arte chino escrito por Catalina Serra. En el se destaca con buen ojo como hicimos nosotros ayer jueves, la obra de Stanley Wong también conocido como Anothermountainman. Próximamente nosotros también podremos publicar más contenidos acerca de este artista, fotógrafo y creativo.


Conclusión de la 27 Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO)

Por Oscar García García

ARCODespués de la incertidumbre creada por varios motivos como la apuesta por el arte latinoamericano con Brasil como país invitado, exclusión de varias galerías españolas (como My Name’s Lolita Art, La Nave, Punto) en busca de una feria más internacional y más atenta con las últimas tendencias, una nueva distribución de los espacios y la posible llegada de la crisis al mercado del arte, podemos afirmar que la 27 edición de ARCO ha sido un éxito. Aunque hasta hoy martes no sabremos los resultados finales podemos afirmar que la feria ha sido excelente en cuanto a lo que a ventas se refiere, no hay síntomas de crisis en el mercado y todo apunta a que habrá un aumento de un 15 por ciento en el ritmo de ventas en comparación con el año pasado.

ARCO - Jaume Plensa

Jaume Plensa

Pero dejemos el aspecto económico, que aunque es primordial (hay que recordar que estamos en una feria), ARCO son sus obras y artistas. Este año además de obras de grandes artistas contemporáneos consagrados, no podían faltar Bacon, Picasso, Chillida, Saura, Feito, Miró, Barceló, Valdés, Luis Gordillo, Clavé, Botero…; también ha habido una gran cantidad de fantásticos artistas emergentes y consolidados. Hay que hacer una mención especial a Jaume Plensa que ha diseñado la entrada para esta edición de ARCO con la fotografía de su obra SHO expuesta en el IVAM; varias galerías nos ofrecían sus esculturas realizadas con letras (Galería Lelong), mientras que Guillermo de Osma exponía un escultura de 1951 bastante diferente a sus últimos trabajos. Entre sueños es el título de la instalación, una gran cabeza rodeada de zapatos, que Plensa nos presentaba en el stand de El País. Si hablamos de esculturas hay que citar un gran descubrimiento, al menos para mí, las esculturas de chinchetas y clavos dorados de Jam Fabre (Galería Pelaires). Los hombres blancos iluminados por fluorescentes de Bernardi Roig con una gran instalación en la stand de El Mundo. También merece la pena citar las esculturas de metales retorcidos de John Camberlain o los preciosos remolinos de Tony Cragg.

ARCOEn esta edición ha tomado mucha fuerza y espacio las fotografías y las videoinstalaciones. La Galería Pepe Cobo muestra varias fotografías de Mapplethorpe y de Gonzalo Puch, la galería T20 obras de Raúl Belinchón y Mira Bernabeu, y en la galería Tomás March, Juan Silió y ABC las obras de Sergio Belinchón. El vídeo, las figuraciones o instalaciones están muy presentes, como la video instalación del joven brasileño Marcelius L. en la sala alemana Carlier/Gebauer, la de Melanie Smith en la Galería Peter Kilchmann, la instalación Concept Car del artista austriaco Thomas Struth o la invitación del proyecto de Tonico Lemos Auad de la CRG Gallery de Nueva York a dibujar o escribir con esculturas de palomas negras realizadas en grafito en las paredes del stand.

Si tuviera que quedarme con una de las obras de la feria, algo muy difícil, sería con la magnífica pintura de casi tres metros de alto de Philipp Fröhlich de la Galería Soledad Lorenzo. Pero hay otras muchas obras y artistas que citar como el cuadro hecho de caramelos «sugus» de La Strategia Corporation (galería T20), los retratos de Jaime Súnico (galería Senda), Peter Zimmermann (Distrito Cu4tro), Nano 4814 (galería Ad Hoc), Broto (Soledad Lorenzo), Daniel Canogar, Carlos León (Max Estrella), Gerardo Burmester y Santiago Ydáñez (Luís Adelantado), Yue Minjun, Calapez, Kirsten Everberg, Rogado (Mark Müller), AES+F (Salvador Díaz), José Mª Yturralde (Gering & López), Jason Martín (Mario Sequeira), Antonio Murado y Kimiko Yoshida (Álvaro Alcazar).

Textos reproducidos por la cortesía de Art Signal E-News.



Presentamos la nueva web dedicada a José Antonio Sarmiento

Por • 31 de enero, 2008 • Tema: Artistas, José Antonio Sarmiento

Captura de joseantonio-sarmiento.comDesde mediados de esta semana está disponible –después de una primera fase de pruebas y ajustes– la nueva web dedicada en exclusiva a la obra y la trayectoria artística de José Antonio Sarmiento. A partir de ahora, se podrá acceder también desde este sitio web, al conjunto de la información sobre José Antonio que hemos ido publicando desde aquí los últimos años. Inauguramos de este modo, un portfolio que contiene en este momento una galería fotográfica formada por cuatro álbunes dedicados a la series “Reversibles” y “Paisajes y Esferas”, junto a otros dos álbunes que incluyen piezas realizadas en el anagama-noborigama de San Cibrián de Ardón: una selección de platos ‘escultóricos’ y la serie «Álamo Blanco» realizada en Marzo de 2007.

Estos contenidos visuales se complementan con textos críticos firmados por Kosme de Barañano o Javier Hernando. A lo largo de los próximos meses iremos introduciendo más contenidos para enriquecer el sitio, circunstancia de la que daremos cuenta aquí convenientemente. Así mismo, la versión inglesa de esta web irá recogiendo más información para acercarla de una manera más adecuada a los visitantes internacionales.



La Cerámica española y su integración en el Arte

Por • 22 de noviembre, 2006 • Tema: Artículos, Exposiciones

Del 8 noviembre hasta 4 febrero 2007
Museo Nacional de Cerámica «González Martí»
Valencia (España)
Comisario: José Miranda

Esta exposición, en palabras de su comisario «ahonda en las claves de la cerámica como material escultórico y su relación con el resto de las artes plásticas, confrontando el trabajo de artistas y ceramistas dentro de una misma estética contemporánea, desde aquellos que abrieron el camino hasta los más actuales». Un total de 137 obras pertenecientes a 64 autores, distribuidas en cuatro espacios del Museo, ofrecen una amplia perspectiva a través de la pluralidad de lenguajes en los que profundiza la cerámica de arte, mediante un recorrido que abarca cronológicamente un periodo de cien años (1902-2005) de creación española contemporánea. En la visita el observador se encuentra con las expresiones esenciales de cada autor, fruto del desarrollo de su concepción escultórica focalmente centrada en el tema o asunto de su interés: la integración arquitectónica, el contenido de la vasija más allá de su conformación objetual, la concepción formal propiamente escultórica y la narrativa puesta en escena a través de la instalación.

Relación de autores y contenidos del catálogo:

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Cocción en el Anagama (Septiembre 2006)

Por • 15 de septiembre, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

José Antonio Sarmiento hace de su trabajo –desde el amasado, el torneado… hasta el estibado del horno– un proceso completo en unidad y continuidad. La cocción en el Anagama, es una parte más en la cual la acción y el manejo del horno, se ejecuta como una acción artística (performance) que se realiza paralelamente en el hecho de poder ser contemplada.

A continuación publicamos algunas fotografías de la «cocción pública» a la que asistieron varias personas interesadas en la obra de José Antonio, realizada entre el 6 y el 10 de Septiembre en San Cibrián de Ardón (León, España)

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