Archivo del tema ‘Técnica’

Conferencias celebradas en la Escuela Francisco Alcántara

Por M.J. Sarmiento • 8 de Abril, 2008 • Tema: Conferencias, José Antonio Sarmiento, Técnica

En torno a la obra de José Antonio Sarmiento
PAISAJES-OBJETO

(Se trata de un extracto de las dos conferencias pronunciadas por María Jesús Sarmiento en la Escuela de Arte Francisco Alcántara; Madrid, 26 y 27 de marzo de 2008)

anagama-noborigamaLa cerámica le sirve a José Antonio Sarmiento como medio en el que desarrollar una simbiosis entre forma y fuego, y elemento en el que unir en un mismo cuerpo: volumen, color y la expresión de la alfarería desde una visión contemporánea (asunto que interpreta por su carácter social, entendiéndolo como símbolo de la vida y las relaciones humanas). Después de un tiempo trabajando como dibujante y pintor, del mismo modo que el músico elige su instrumento, sintió José Antonio que la cerámica era el medio en el que le interesaba profundizar. Desde 1980 a ello se dedica a tiempo completo y de modo independiente. Profundizará en la disolución de las fronteras del arte ante la necesidad de ser consecuente con su modo de entender y vivir, y expresarse con el lenguaje de la plástica.

La resistencia y la maleabilidad del material le atrajo desde el primer momento ante la posibilidad de hacer indistintamente: escultura, obras para integrar en la arquitectura y objetos que sirviesen al «uso utilitario», sin renunciar en ninguno de los casos a la intención del arte y dedicándole tanto a uno como a otro asunto la misma importancia. De la obra de José Antonio Sarmiento se desprenderá la observación de la naturaleza como metáfora o referencia de su influencia sobre el hombre.

A todas estas razones él ha sumado la aplicación del fuego (trabajando con temperaturas desde 1000 a 1350º C.) de un modo directo y personal, con una intención artística conseguida que va más allá de la consolidación de la materia o la búsqueda de determinados efectos. Si construye sus propios hornos, o prepara sus propias arcillas y esmaltes es por una mera cuestión práctica: adaptar las herramientas y los medios a los resultados buscados, incorporando así «su» carácter a la arcilla y a todo el corpus material de la obra.

Entre los diversos procedimientos, el método de cocción elegido se integra dentro del proceso creativo de un modo inseparable a la forma: extraer una pieza del horno al rojo e incluso realizar en ella diferentes tratamientos postcocción en caliente (con humo); en el esmaltado con vapores de sal o soda; y mediante la cocción de leña (en la que este artista se ha especializado desde 1988). Estas serán acciones significativas además de sus herramientas o medios habituales de trabajo. Lo más relevante es la utilización de estos métodos sin dogmas ni ortodoxias, contemplándolos desde la libertad y buscando siempre la mayor economía de medios posible para obtener los resultados buscados del modo más natural. En consecuencia la simplicidad es una pauta recurrente en su obra.

En alta temperatura la arcilla se trasforma en un material de gran dureza y resistencia al choque mecánico –la elección del método para José Antonio depende del destino de las obras (el uso o la ubicación), pero también el modo de conseguir determinadas tonalidades, matices y texturas. Sin embargo, vemos que en su caso no le otorga más importancia a un material que a otro, sino que simplemente (el gres, la terracotta o la porcelana) se contemplarán según su naturaleza, en el sentido de construir el vocabulario apropiado para expresar literalmente un determinado discurso interpretado a lo largo de su interpretación conceptual.

Después de más de diez años trabajando con muy buenos resultados en un horno de leña de dos cámaras, con cámara de fuego estilo Bourry (cocción rápida de 12 a 14 horas a 1300 ºC.), decidió construir otro horno más grande buscando el modo de hacer cocciones de varios días; con el fin de potenciar una mayor acumulación de ceniza en el cuerpo de la arcilla (vidriando la materia a base de veladuras sin necesidad de esmaltarla, por medio de los flameados y otros fenómenos provocados). El resultado de lo que hace es pintar literalmente con fuego, potenciando el gesto del modelado y del pincel del flameado, con el viento y la ceniza.

En el año 2000, después de su estancia en Japón como invitado del prestigioso artista Ryoji Koie, José Antonio Sarmiento construyó un nuevo horno de leña en su estudio de San Cibrián de Ardón (al sur de León), combinando en uno solo las propiedades de dos tipos de hornos retomados de la tradición japonesa: el anagama y el noborigama. De este modo hace en una misma hornada (de varios días) diferentes trabajos con o sin esmalte e incluso puede cocer en cada una de las cámaras a diferentes temperaturas si así lo decide. En el ‘anagama-noborigama’ realiza cocciones con una duración de entre 4 a 7 días, dependiendo de la naturaleza del trabajo.

En la primera parte de este horno (anagama), la leña y la obra modelada comparten el mismo espacio: aquí suele realizar obras de mayor escala (en monococción), y potencia el carácter del fuego sobre la arcilla desnuda (1300 ºC). Los efectos de la ceniza convertida en esmalte deslizándose por el principio de la gravedad, las tonalidades conseguidas mediante el empleo de diferentes tipos de leña, temperatura, arcillas, atmósferas…, se combinan con el modo (posición y lugar) en que las piezas se colocan en el interior del hogar (espacio de fuego) y que junto a la duración de la hornada se suman al resultado final.

Entiende José Antonio Sarmiento estos procedimientos técnicos, según sus palabras, como «la manera más natural de no abandonar la obra en ninguna de las fases del proceso», lo que significa que puede actuar en todo momento sobre la pieza incluso cuando está dentro del horno, planteándose la cocción como parte del proceso creativo por extensión de los matices de su plástica. Es conveniente decir que como artista se enfrenta a la técnica con conocimiento y apreciando la sabiduría de la tradición; hecho que no le impide ser consciente y asumir todo el bagaje cultural que ha revolucionado la historia del arte contemporáneo. La recompensa de su experiencia personal, después de tantos años de intensa dedicación, se manifiesta en el modo en que siempre permanece atento y abierto a lo desconocido –siempre dispuesto a arriesgar hasta el límite. El aprender de los errores, le ayudó para aceptar la imperfección como una consecuencia de la vida y de los acontecimientos. De este modo contemplará la naturaleza para admirarla pero también para asumirla incluso bajo las circunstancias menos amables.

En el noborigama (varias cámaras en pendiente) coloca las piezas en las que desea revelar flameados menos violentos, y también las esmaltadas de determinada forma. A veces protegidas en cajas refractarias o gacetas (1), destinadas a salvaguardar de la llama y la ceniza un determinado esmalte o el movimiento del trazo del pincel, aunque si aprovechando el beneficio de la atmósfera y de la maduración lenta del fuego.

El horno tardará aproximadamente una semana en enfriar y es entonces, con la distancia, cuando el artista completará definitivamente el proceso: al escoger las piezas que considerará completas (después realizará unos pequeños retoques de pulido en las huellas dejadas por las conchas de mar donde se han apoyado, unas marcas que le sirven como un elemento plástico que introduce sombras y relieve en las superficies esmaltadas, y que a la vez impide que las piezas como es el caso de sus Reversibles, que esmalta por todas las caras, queden adheridos a las estanterías del horno donde se han apoyado. Para concluir todo el proceso final seleccionará las obras que considera satisfactorias de las que han de volver a hornearse para aportarles más carácter, y descartará sin contemplaciones las que no le agradan o se hayan perdido sin remedio (algo con lo que siempre cuenta debido a los riesgos que asume). Éste es el desafío. Al evaluar los resultados, la satisfacción de contemplar lo conseguido sin duda compensará todas las dificultades.

josé antonioEl resultado del trabajo de José Antonio Sarmiento es de una gran fortaleza y expresividad. Como la naturaleza, a veces refleja la violencia, y otras lo sutil, la lírica de lo humilde y hasta lo exquisito. Una profunda filosofía de carácter social se transparenta en cada una de sus piezas. En el libro El arte y sus lugares, su autor, el admirado artista Antoni Tàpies nos habla de ciertos objetos que contienen «una fuerza carismática intransferible que encuentra su punto de llegada en la mente del contemplador, no para describirle nada, sino para arrebatarle la conciencia y conseguir que sea él mismo quien abra los ojos del espíritu al misterio de la más profunda Realidad».

En su reflexión José Antonio Sarmiento subraya la contemplación de lo Relativo, confluencia en la que han coincidido Oriente y Occidente: desde parámetros del arte «zen» al llamado «arte informel europeo». Teniendo en cuenta que este artista es de los que piensa que ni la técnica ni el material son relevantes en la calificación de una obra de arte. Y que para él lo esencial es la “forma”, la mano y la mente del artista y el modo en que ambas actúan en todo el proceso (Barañano). No es casualidad, sino consecuencia, que el carácter de esta completa dedicación (de JAS) refleje –en la forma y en el fondo– la tensión de los elementos que maneja como extensión inseparable de su postura ante la vida. De esta filosofía extrae del paisaje su reversibilidad, para reflexionar sobre determinados aspectos universales que a todos nos conciernen.

En la actual exposición de José Antonio Sarmiento, REVERSIBLES paisajes-objeto, podemos contemplar objetivamente obras realizadas en la primera cámara desde la violencia expresionista, por medio de una “fuego-grafia” revelada en el gres desnudo, tallada con el esmaltado de leña, hasta la lírica de su profundidad pictórica y gestual (materializada igualmente en la profundidad y belleza de los esmaltes hechos y aplicados por la mano del artista), o sumada a la poética extraída de la humildad de la terracotta. Incluso podemos contemplar la expresión de la escultura en su propio lenguaje, y en el de una alfarería contemporánea que profundiza más allá de lo utilitario y lo decorativo. En lo subjetivo, en mi opinión, esta obra sirve también para abrir la mirada hacia la «profunda Realidad». Porque, además del placer estético que sin duda nos proporcionan estas piezas reversibles, descubre a la mirada atenta razones para pensar. En todos los sentidos y por extensión, no nos queda más que recomendar detenerse ante estas obras reversibles.

Fotos del horno de leña (anagama-noborigama)
Cerámicas de JA. Sarmiento

Otros enlaces relacionados:

(1) Gaceta: (del francés caissette, cassette, dim. de caisse, del lat. capsa, caja) f. Caja refractaria que sirve para colocar dentro del horno los baldosines que han de cocerse. (pág. 5179, tomo 12; Diccionario Enciclopédico Espasa (1989) ed. Espasa-Calpe S.A., Madrid)



Gregory Miller “Gendo Keramik” - Dinamarca

Por M.J. Sarmiento • 1 de Junio, 2007 • Tema: Anagama-Noborigama, Artistas, Técnica

Gregory Miller IEn Occidente también el interés por la plástica de las cocciones cerámicas con leña está ganando un determinado público interesado, así como un incremento de los artistas implicados en dicha práctica (aun siendo uno de los métodos más laboriosos, comprometidos y complicados de manejar para hacer cerámica). Hay una búsqueda de la autenticidad que casi desde el punto de vista del espectador podría calificarse de “filosófico” -aunque el término resulte excesivo-; lo digo por la reflexión que establece sobre los elementos: al plantear cuestiones que abren el conocimiento de la percepción, pero, sobre todo, porque como la vida asume no encontrar siempre respuestas clónicas a determinada causa y efecto. La experiencia abre las puertas a la contemplación de lo Relativo en toda su extensión, como digo, más que el hallazgo de respuestas (que depende de la percepción de cada cual) es un vehículo para plantearse continuamente nuevas cuestiones. Y esto, por extensión, sirve para la filosofía de la vida. En mi opinión el enfoque es muy interesante porque convive y se enfrenta continuamente a puntos de vista heterodoxos. Una tarea que requiere mucho coraje. En el ejercicio continuo de la aguda percepción (o sensibilidad artística) madura el profundo conocimiento del oficio para llegar con naturalidad a la amplitud de mente y libertad necesaria; el estímulo y la alegría que producen los logros conseguidos no sin dificultades impulsan a compartir las experiencias en todos los sentidos. La consecuencia de todo lo anteriormente enumerado trasciende en el descubrimiento de una voz propia que se expande en este modo de integrar el arte en la vida.

Gregory Miller IIGregory Miller III

Gregory Miller, Gendo Keramic Dinamarca / cocción anagama

Como persona receptora y sensible a este tipo de trabajo, lo que más me fascina es la riqueza y variedad que cada artista nos plantea –comprometido seriamente con este medio– desde su experiencia y a traves del fruto de su dedicación y creatividad. Siento esto como algo muy profundo que va más allá de la nacionalidad, de la adhesión a un determinado estilo, porque en realidad se refiere a las circunstancias que unen culturalmente -sin etiquetas- y que no en vano buscan el discernimiento de lo esencial. El paisaje y la naturaleza suele ser su principal fuente de inspiración para iniciar el viaje por esta apasionante aventura.

Gregory Miller IV

Interior del anagama de Gregory Miller

Como especialista en cocción de leña, Gregory Miller (Estados Unidos / Japón / Dinamarca), ceramista y antropólogo, ha instalado su alfar-estudio, Gendo Keramik, en una antigua estación de tren (1925), situada en la localidad de Horne (Hirstshals, al norte de Dinamarca). Recibió instrucción en Japón (1992-1993) en el taller de Tatsuko Shimaoka, uno de los nombres míticos de la alfarería de estudio en referencia al movimiento Mingey, nombrado «Tesoro Intangible» por el departamento de Cultura del país nipón y conocido internacionalmente por su obra personal de cocción de leña y sal, su lenguaje con las cuerdas impresas y la re-interpretación que ha hecho de la técnica mishima.

Gregory Miller VGregory Miller VI

Gregory Miller, dos tazas o yunomis

Miller, después de este periodo de entrenamiento con el maestro, pasó tres años más en Japón trabajando y exponiendo su obra. En su actual estudio en Dinamarca ha construido tres hornos: un anagama, un horno de sal y otro soda. En el anagama, construido en el año 2004, se hornean con leña las piezas yakishime que se esmaltarán con la ceniza de la cocción (1350 ºC), en hornadas que pueden durar de dos a cinco días, dependiendo de los resultados que desee obtener. (Durante los turnos en las cocciones recibe la ayuda de otros ceramistas).

Gregory Miller VI Bis

Gregory Miller, Gendo Keramic Dinamarca / cocción anagama

En una rueda de alfarero de las diseñadas por Leach tornea las piezas mientras disfruta con el ritmo y el tacto de las manos con la arcilla húmeda, dando forma a las vasijas. Los esmaltes que visten algunas de sus piezas estan elaborados partiendo de una gran economía de medios (feldespato y ceniza cruda tamizada todo en ocasiones mezclado con óxidos (p.e. de cobre o cobalto, cuando desea introducir determinados colores, en la gama de los verdes o azules respectivamente), a esto hay que añadir el esmaltado por el proceso de cocción con leña y con sal así como las huellas del fuego en la arcilla desnuda, la ceniza procedente del combustible -convertida en esmalte por medio de las elevadas temperaturas con las que se trabaja-. Principalmente su obra es cargada en el horno en crudo, excepto cuando quiere utilizar un determinado esmalte si este no se ajusta bien a la pasta cerámica realiza un bizcochado previo. La mayor parte de las piezas cargadas en anagama estan pensadas para hacer yakishime (término japonés que describe la cerámica de leña cocida a alta temperatura sin esmalte). Ejemplos tradicionales de yakishime son las cerámicas de Bizen, Shigaraki, Iga, entre otras, en ellas se ven los efectos del fuego y las determinadas condiciones creadas dentro del horno de leña, junto a las acciones propiciadas por el director de la hornada).

Durante el mes de marzo Gregory Miller ha expuesto su obra una vez más en Japón, en una exhibición bajo el título Ichinichi hitotsu: 365 ten ten (Un día, una pieza: exposición 365 piezas), Fujisaki Departament store en Sendai (Prefectura de Miyagi).



Barro, fuego, viento y ceniza

Por M.J. Sarmiento • 27 de Enero, 2007 • Tema: Artistas, José Antonio Sarmiento, Técnica

En el alfar de José Antonio Sarmiento (León, 1956) la libertad de las formas y la energía del trazo pictórico (mediante la aplicación de los esmaltes o la marca con fuego) son expresiones reveladas por el manejo del «fuego blanco». Con este compromiso el autor se complementa con el horno de leña, acción que de por sí significaría poco si no fuese porque la siente inseparable del acto de creación: un acto intencionado que con el manejo del fuego, el viento y la ceniza, le permite trabajar en orden a comprender las relaciones del hombre con los elementos.

Video Anagama-Noborigama

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Parte I

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Parte II

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Parte III

De las siguientes palabras de Adorno:

En la obra de arte se objetiva y alcanza su quietud un devenir. Por eso la objetivación es la negación del devenir que hace que éste se rebaje a ser un como-sí. Esta es la razón por la que hoy el arte, en una atmósfera de rebelión contra la apariencia, se rebela también contra las formas de su objetivación e intenta conseguir un devenir inmediato e improvisado en lugar de uno meramente fingido, siendo así que el poder del arte, es decir, su momento dinámico, se puede existir sin una tal fijación, sin una tal apariencia. (T.W. ADORNO,Teoría Estética p.363)

Podemos quedarnos con su valoración positiva de la importancia filosófica del devenir que precede a la objetivación. Sin embargo, como receptores del objeto, nos preguntamos ¿no es en el objeto donde se lee la profunda consecuencia de todos los acontecimientos? Desde ese otro lado, ese tiempo irrepetible se nos muestra en toda su consecuencia en el objeto. En la materialización es pues donde, como «espectadores/usuarios», podemos palpar el significado de lo que en este caso tal vez sirva para entender la verdadera función, el resultado y sentido del trabajo de José Antonio Sarmiento.



Cocción en el Anagama (Septiembre 2006)

Por Eduardo • 15 de Septiembre, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

José Antonio Sarmiento hace de su trabajo –desde el amasado, el torneado… hasta el estibado del horno– un proceso completo en unidad y continuidad. La cocción en el Anagama, es una parte más en la cual la acción y el manejo del horno, se ejecuta como una acción artística (performance) que se realiza paralelamente en el hecho de poder ser contemplada.

A continuación publicamos algunas fotografías de la “cocción pública” a la que asistieron varias personas interesadas en la obra de José Antonio, realizada entre el 6 y el 10 de Septiembre en San Cibrián de Ardón (León, España)

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Estibado del anagama de José Antonio Sarmiento

Por M.J. Sarmiento • 23 de Junio, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

Cuando un artista trabaja en su obra utiliza todos los recursos que están a su alcance, en sus manos, en su memoria y en su experiencia; busca incansablemente perseguir la obra que imagina, por la que vive, para producir y dar vida a su expresión. La intención –ese dirigirse hacia un objetivo– tiene una parte agente, en la que se eligen los caminos a seguir y otra paciente, que se determina por lo que cambia fuera de nosotros, la vida, la materia, es decir, todo aquello con lo que el artista interactúa.

Es asunto de suma importancia, en la carga del anagama, el modo en que José Antonio Sarmiento elige colocar las piezas (su lugar dentro del horno, los espacios libres dejados entre ellas). Esta acción se incluye dentro del proceso creativo de un modo inseparable a la elección de la forma de las obras, y afecta al movimiento del fuego en la cámara del horno, grabando, imprimiendo este elemento, generando su fuegografía. Así pues, teniendo en cuenta el hecho de que una nueva hornada nunca es igual a las que le han precedido, el artista estudia con sumo cuidado en cada ocasión lo que busca que ocurra dentro del horno. De este modo también José Antonio Sarmiento dirige el ritmo y el camino de las llamas que se abren paso a través de la obra, equilibrando el juego de la variabilidad de los elementos con su carácter.

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Alta temperatura en la cocción de leña: Conferencia en Arizona (EE.UU.)

Por M.J. Sarmiento • 2 de Junio, 2006 • Tema: Conferencias, Noticias, Técnica

Cocer con leña hasta conseguir un material cerámico de gran dureza: el gres, fue posible cuando a causa de la tecnología de los hornos se pudo alcanzar alta temperatura. Nada menos que sobrepasar con mucho los mil grados: entre 1200 y 1350 ºC. Este hallazgo empezó a conseguirse en los hornos excavados o construidos aprovechando la pendiente de una colina. Así se consiguió que la circulación del aire, potenciada por el desnivel del terreno, incrementase el «tiro», es decir, la fuerza para avivar las llamas y conservar las altas temperaturas durante periodos más largos de tiempo con el consiguiente y paulatino incremento de temperatura. Desde China, Corea y Japón nos han llegado estos conocimientos a Occidente. Sin embargo, llegó un momento que ya no se trataba solamente de conseguir un material práctico, de gran dureza y que no fuese poroso. Ése algo más tuvo que ver con un singular concepto estético.

Un sentido estético que, con intención artística empezó a valorar los interesantes matices, la austeridad y la belleza de un modo de hacer y de sentir la cerámica. Sobre todo, fueron los primeros maestros zen japoneses, quienes por su especial sensibilidad relacionaron bajo parámetros de belleza totalmente inusuales y hasta ese momento impensables valores próximos a la belleza no sofisticada que puede encontrarse en la naturaleza, pero también como abstracción de pensamientos próximos a los principios y al sentido de nuestra existencia.

Hasta nosotros, hombres y mujeres, nacidos en la era de la tecnología han llegado estos conceptos. No se trata solamente de cocer con leña y conseguir efectos más o menos llamativos o inusuales, es algo que va más allá… Y tiene que ver con el temperamento artístico y un modo especial de entender el arte que no ha tenido precedentes hasta estos días de cultura avanzada.

Los artistas se reúnen e intercambian sus conocimientos y modos de hacer. Mas la comunicación va más allá de la técnica.

De entre los eventos que se celebran, éste cumplirá su 21 edición (20+1 years of the Tozan Kilns), nos referimos al encuentro que durante los días 12 y 14 de octubre de 2006 tendrá lugar en Estados Unidos en la Universidad de Flagtaff, al norte de Arizona. Acontecimiento que reunirá algunos de los más notables artistas y conocedores internacionales en este campo del arte.

(Fuente de las fotografías: NAU Ceramics, Wood fired kilns)



Génesis de la obra de José Antonio Sarmiento

Por M.J. Sarmiento • 28 de Abril, 2006 • Tema: José Antonio Sarmiento, Técnica

1. Elegir la tierra: color, plasticidad, resistencia. Polvo y agua, remangarse los pantalones y la camisa.

2. Mezclar y amasar: dolor de espalda, sudor, trabajo. Las máquinas entran en acción, en ese momento no es posible oír a Mozart. Mezclar la chamota igual que el cocinero pone sal en el guiso. El gran espaguetti de Leonardo estaba pensado para saciar el hambre de todo un ejército.

Polvo y agua / mezclar y amasar

3. Dar forma: modelar la frescura de la arcilla, el tacto, el olor. El gesto es la huella y el trazo en el lodo, el de la pincelada de óxido de hierro. El tallado es el surco en el campo, el movimiento de las lombrices de tierra. Son los colores los de la tierra de los campos abrasados. El color de la primavera y la ceniza son los verdes y amarillos. El blanco es el del caolín, el de las nieves del invierno, el de la escarcha sobre la hierba de primavera, el de la flor del ciruelo, el de la luna llena. El negro es del humo y las sombras de la noche, el del hierro, el del carbón, el de la pena. El azul es el de los cielos, el de las aguas, el azul y rojo de los atardeceres.

Domingo al sol

Dar forma

4. La energía del fuego: la acción en el horno, la llama devoradora de madera, dominar el viento, sujetar el tornado de fuego; sentir el día, la noche, el amanecer y el día de nuevo, la lluvia y el sol, el frío y el calor en la cara.

La energía del fuego (atizando el noborigama)

5. Soportar con paciencia la espera: tapiar y dejar enfriar el horno, elegir, encontrar respuestas, plantearse nuevas preguntas, insistir una y otra vez, el tema adquiere otro significado más allá del objeto. Comenzar de nuevo.

No se habla aquí de objetos decorativos, no de frivolidades.

Disfrutemos pues de esos momentos privilegiados que hacen posible encontrarnos con el lenguaje de la obra de arte. Escuchémosla a ella hablar con toda su fuerza porque nos mantiene alerta, ofreciendo armas para enfrentarse a esta aventura que es la vida del homo faber con toda su complejidad. Sirve para ayudarnos en la búsqueda de respuestas, sirve para abrir los ojos y ver más allá de nuestras narices.

Canción de tierra, gres anagama D. 80cm.

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Keshiki (paisajes)

Por M.J. Sarmiento • 17 de Marzo, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

El término japonés keshiki se refiere a los “paisajes” formados en la cerámica cocida en el horno anagama: los efectos conseguidos por la experiencia y el conocimiento del ceramista junto con los fenómenos naturales ocurridos dentro del mismo horno, cuando en éste se ha alcanzado y mantenido durante un tiempo considerable, desde al menos cuatro días, altisima temperatura (fuego blanco).

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José Antonio Sarmiento / “Paradoja” D.47cm.

Estos matices y marcas de fuego narran la historia de lo ocurrido: la acumulación de ceniza, la temperatura y la atmósfera o el viento, el lugar y la posición que las piezas han ocupado dentro del anagama.

Acercamos la mirada a algunos de estos paisajes. Entiéndase que hay muchos más y que a su vez cada uno de ellos puede derivarse en una variedad sin límite. De igual modo, las denominaciones o nombre propio que los distingue una veces no son más que símiles lógicos en alusión inspirada por el recuerdo de cosas encontradas en la naturaleza, otras simplemente son una sencilla descripción de lo ocurrido, de los materiales manejados y de los fenómenos acontecidos por las condiciones.

Las fotos, pertenecen a detalles de la obra de José Antonio Sarmiento (España - León, 1956), horneada en anagama durante siete días y en un rango aproximado de entre 1300 y 1350 grados ºC, dependiendo del lugar o situación que la pieza ocupó en el anagama.

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Anagama y Noborigama: hacia la comprensión de los resultados de un método de cocción

Por M.J. Sarmiento • 15 de Diciembre, 2003 • Tema: Artículos, Previo Agosto 2005, Técnica

Ana-gama: (Del japonés; ana =pendiente; gama= De Kama, horno) tipo de horno cerámico, alimentado con leña a 1260-1350º C. En Japón es un estilo de horno de los más antiguos, de inspiración coreana, construido semienterrado en la pendiente de la montaña, tipo túnel. Dispone de un único espacio o cámara que funciona, simultáneamente, como hogar para la leña y como cámara donde se colocan las piezas.

Nobori-gama: (Del japonés; nobori =de varias cámaras; gama = De Kama, horno) tipo de horno cerámico de varias cámaras comunicadas entre si; construido en pendiente, de tiro invertido y alimentado con leña 1260-1350º C.

INTRODUCCIÓN:

Permítaseme comenzar con una pregunta: ¿Es la cocción de leña, en hornos de alta temperatura (Anagamas y Noborigamas), un mundo aparte en el ámbito de la cerámica artística contemporánea? Aunque así fuese, nos parece que la pasión por la leña (cerámica cocida con leña) nos conduce a otros modos de entender la vinculación del ser humano con la creación artística, en relación con la naturaleza del medio y la personalidad del individuo. Quizá hay en ello un concepto “filosófico” que en cierto modo podría calificarse de «anti-arte» –si se me permite la licencia o exageración por la libertad de utilizar el término filosófico subjetivamente– Y digo «anti-arte» entendiendo el vocablo arte tanto desde el punto de vista académico occidental de tradición neoclásica como, incluso, desde algunas de las corrientes actuales (las vinculadas en su raíz a tales postulados, y también las diametralmente críticas con ellos: las que proclamaron «la muerte del arte»). Quiero decir que el entorno de la cocción de leña, objeto de análisis, podría conducirnos a otros estratos de percepción, y con ello ampliar los significados del término Arte. Es más, yo diría que nos conduce, dentro del terreno de lo humano y desde un pensamiento liberal, a una perspectiva capaz de engarzar la preocupación artística con la experiencia vital. Y para precisar tal afirmación de un modo más didáctico expondré, lo más brevemente posible, alguno de los razonamientos que me han encaminado a tal conclusión.

En más de una ocasión ya he dicho que el horno de leña en la época de la tecnología podría parecer una contradicción. Sin embargo, desde la modernidad, hay razones para utilizar estos hornos y tienen que ver con la libertad creativa y la intemporalidad. Sencillamente, es la manera más natural de conseguir el resultado que se persigue. Con todo, quienes apreciamos un valor añadido en este tipo de cerámica, no lo hacemos por un especie de culto al pasado, ni tampoco solamente por la técnica en sí misma. Tal valoración contempla una condición sin e qua non: es preciso que la obra irradie autenticidad, algo que solo se da cuando se ha establecido –en mágica sincronía– la compenetración de la expresión personal y los medios materiales: expresionismo abstracto. Quizás habría que preguntarse si resulta que el manejo de esa técnica, y todo lo implícito a ella, encierra en sí unas condiciones especiales, propiciatorias, para que eso se produzca, o si por el contrario, hay un tipo de artista que lo elige por su idiosincrasia. De cualquier modo, puede creer el lector que los artistas especialistas en esta rama de la cerámica, al menos los que yo conozco, seleccionan de cada hornada las mejores piezas, desechando (rompiendo sin contemplaciones) aquellas que no pasan el baremo de su exigente juicio. Unas veces por dis-gusto personal, y otras a consecuencia de las duras condiciones a las que han sido sometidas las obras dentro del horno, y que a juicio de los maestros han sobrepasado los límites (se han estropeado). Sobre todo, esto último, ocurre más frecuentemente en los Anagamas [método que según los especialistas asume pérdidas de entre un 10% hasta incluso un 30%] donde las piezas reciben un contacto más dramático con las llamas que en los Noborigamas, sin menospreciar la dificultad de estos últimos, como ocurre con cualquier otro tipo de horno de leña –cuanto más de alta temperatura, como es el caso.

Este exigente criterio de selección nada tiene que ver con los parámetros de tradición helénica (como p. ejemplo: simetría bilateral); tampoco se rige por los cánones de calidad seguidos por la industria cerámica, o lo que ésta pudiese considerar como «defectos». En el caso que contemplamos podemos decir, de tal modo, que es el criterio artístico quien aprovecha y valora esos “defectos”, o mejor dicho: lo que otros ojos tomarían como defectos y que, sin embargo, esta rama de la cerámica convierte en virtud, «resultados interesantes». En consecuencia se nos presentan piezas que perturban algunos de los tópicos sostenidos por el tradicionalismo occidental, nos acercan al microcosmos de la materia y al mundo de lo Relativo, enfrentándonos cara a cara con su autenticidad.

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Anagama-Noborigama: el horno de José Antonio Sarmiento

Por M.J. Sarmiento • 21 de Noviembre, 2002 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Previo Agosto 2005, Técnica

En San Cibrián de Ardón, León (España)

Es necesario decir que para la construcción de este tipo de hornos, de los que anteriormente hemos hablado, no existen reglas fijas. Normalmente, cada artista suele construir el horno que precisa para su trabajo. En la mayoría de los casos cada uno se ha servido de una información general, para después adaptar su horno a sus necesidades concretas, según la experiencia y el tipo de producción que desea hacer. Sin embargo, como dice el maestro y prestigioso artista especialista en Anagama, Shiho Kanzaki (Shigaraki, 1942): «Después de más de 350 años sin trabajar con Anagamas, cualquier ceramista que recientemente haya construido un Anagama ha tenido que “avanzar a tientas en la oscuridad” y estudiar duramente como cocer mejor en esos Anagamas».

En la entrada Alfar-estudio de José Antonio Sarmiento, he mencionado que la decisión adoptada por José Antonio –de construir su horno, de una determinada manera– surgió después de su primer viaje a Japón. Desde hacía tiempo fraguaba en él la idea de cocer en un horno de leña, con mayor capacidad de la que disponía en el que estaba trabajando durante una década, e incluso tenía preparada una maqueta. Pero, con la visita a un gran número de hornos en Japón, entendió la amplia libertad en la que podía moverse. Y, finalmente, construyó el nuevo horno combinando ambos principios: Anagama-Noborigama; así pues, el horno de San Cibrián de Ardón, tiene una primera cámara (hogar) que funciona como un pequeño anagama, y el resto como un noborigama de tres cámaras.

Aunque José Antonio insiste en que no hay reglas fijas en este tipo de hornos, nos ofrece –a continuación– el plano del suyo. Dice: «Una de las ventajas de construir tu propio horno es la posibilidad que te ofrece de diseñar el horno adecuado al trabajo que quieres hacer. Yo realizo la cocción en tres días (aprox. 68-72h)*, aunque el horno puede llegar a la temperatura en 36 horas. Pero, se trata de “pintar con fuego”, conseguir efectos mediante la acumulación de cenizas. Hay que aprender a leer en el fuego, a escuchar el sonido del viento en el horno, y estar atento a los cambios que tienen lugar durante la cocción; cada cocción es diferente y precisa de toda tu experiencia, instinto y concentración. Por el momento estoy conociendo mi horno, y…. estoy pensando en ir alargando el tiempo de cocción».

* Post escriptum: En el año 2004 J.A. Sarmiento comenzó a hacer cocciones de siete días.

El horno anagama-noborigama de José Antonio Sarmiento

    1. cenicero
    2. parrilla
    3. boca hogar
    4. anagama
    5. mirilla anagama
    6. mirilla noborigama
    7. noborigama: 1ª cámara
    8. noborigama: 2ª cámara
    9. noborigama: 3ª cámara
    10. cámara de la chimenea
    11. ventana de la chimenea
    12. chimeneas (dos de 0,35 x 0,35cm)

Cada hornada es una aventura….

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