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Presentación de J.A. Sarmiento a cargo de Abraham Rubio

Por • 8 de abril, 2008 • Tema: Anteriores portadas, Artículos, Artistas, Destacados, Exposiciones, José Antonio Sarmiento

(El día de la inauguración en la galería Cuatro Diecisiete, por Abraham Rubio)

Presentar a José Antonio Sarmiento en la Galería Cuatro Diecisiete es todo un honor. Primero, porque poder hablar de un artista íntegro es todo un privilegio y segundo porque es un lujo que el catálogo para la exposición haya sido escrito por uno de los grandes historiadores del arte español, Javier Hernando, al que admiro desde hace mucho tiempo y al que he citado en mis escritos en más de una ocasión.

El espacio de la Galería Cuatro Diecisiete se ha adaptado como anillo al dedo al saber hacer de José Antonio Sarmiento y el conjunto expresa bien su labor en el campo de las cerámica y el reflejo de sus técnicas de cocción, de tal manera que encontramos unas maravillosas esculturas-plato cocidas en el anagama, donde el fuego y la ceniza han pintado mano a mano con el artista expresivos y sugerentes matices del color de la naturaleza. Toda la fuerza de los emaltes blancos y negros impregnan el gran conjunto de las piezas llamadas “reversibles”, cocidas en las cámaras del noborigama a 1300 ºC, y que son un gran descubrimiento y un feliz hallazgo escultórico, donde el espectador dice su última palabra, ya que puede disponerlas por una u otra cara, según su estado de ánimo. Por último, aunque aquí las vemos nada más entrar, ha aprovechado el calor de la última cámara del noborigama, para cocer un conjunto de piezas de color rojo, con translúcidos engobes blancos, que nos sugieren sencillez y economía expresiva de medios, pero al mismo tiempo una compleja red conceptual.

reversible_ desayuno en la hierba

DESAYUNO EN LA HIERBA, 2008 gres y esmalte

Estamos convencidos de que el artista de la cerámica José Antonio Sarmiento ha llegado a la madurez como creador, y que si partiendo de la alfarería, del torno, del modelado, había sabido convertir obras utilitarias en piezas artísticas por sí mismas, ahora con estas esculturas “reversibles” ha dado un paso más, y ha llegado al núcleo del arte conceptual, logrando un equilibrio entre la naturaleza que le rodea y sus más íntimos sentimientos, a veces llenos de poética, como en la obra “Bajo la glicina”.

En 1999, durante el IV Congreso de la Asociación de Ceramología conocí por primera vez la obra de José Antonio Sarmiento de la mano de su hermana María Jesús, que pronunció una reveladora conferencia sobre las cerámicas de influencia japonesa que salían de su horno de leña de dos cámaras construido en San Cibrián de Ardón (un año después construiría en el mismo lugar un anagama-noborigama). Ahora, para todos los que hacen cerámica o escriben sobre esta materia, este pequeño pueblo leonés es muy conocido, al menos de oídas o a través de fotos y textos. En aquel Congreso de Vitoria yo presentaba una ponencia sobre los ceramistas Zuloaga, de quienes estaba preparando una tesis en la Universidad Complutense y a quienes consideraba unos de los protagonistas del cambio que se producía a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la cerámica española, como era el cambio de artesano a artista. José Antonio y María Jesús estaban en otra onda, en la de la cerámica totalmente actual, mientras yo estudiaba lo que había pasado hacía cien años. Creo que nunca llegué a hablar con ellos sobre mis experiencias con la cerámica contemporánea, pero siempre me había interesado ese campo y también su relación con el arte de vanguardia. De hecho, parte de mi aprendizaje cultural se produjo en Cuenca en los años en que su museo de Arte Abstracto daba mucho que hablar, de 1975 a 1978, y a mi llegada a Madrid en 1980 entré en un taller de cerámica y trabajé en el mío propio desde 1982 a 1985, y como no, también me sentí muy atraído por la cerámica oriental, en especial la japonesa.

Cuando vi lo que era capaz de hacer José Antonio Sarmiento con la arcilla me dejó totalmente cautivado, y pensé lo que hubiera dado por haber estado en un taller como el suyo en aquellos lejanos años de principios de los ochenta. Presentí que él llegaría muy lejos, sobre todo si conseguía encontrar un equilibrio entre todo ese aprendizaje e influencia japonesa, tamizarla por la cultura occidental e insuflarle ese espíritu creativo que se le adivinaba en su manera de ser.

Desde que dieron a conocer a través de su página Web tanto sus obras como las de muchos ceramistas internacionales reunidas en la Galería Azul, siempre curioseo para ver las novedades que presentan y para ver como va evolucionando la obra de José Antonio. Sin duda ha llegado a una etapa de madurez, creativa y personal, sin olvidar las raíces de la técnica y estética oriental. Por otro lado, no ha abandonado esa obra totalmente mimética con lo japonés, de tal manera que no creo que haya ningún español que se sienta tan identificado con la cultura nipona como él. Es como un nuevo Bernard Leach a la española, o casi mejor a la leonesa, si nos lo permite decir el caso también ejemplar del catalán Artigas.

Cuando hace dos años me propusieron dar una conferencia en el Museo Cerralbo de Madrid sobre la influencia de la cerámica oriental en la cerámica española, después de ir repasando las distintas etapas de la historia del arte en ese campo, cuando llegué a la fase actual y tuve que buscar un buen ejemplo, no se me ocurrió otro mejor que el de José Antonio Sarmiento. Recuerdo las expresiones de asombro del público cuando vieron imágenes de sus piezas y sobre todo de ese monumental horno anagama-noborigama. Tal vez para los ceramistas especializados o interesados en el tema, este horno se vea como más normal, pero para un público amplio no tan especializado, sino solamente interesado en el mundo de la cerámica en general, el encuentro con las técnicas de cocción japonesas es todo un descubrimiento impactante.

Después de lo mucho que ya se ha dicho sobre José Antonio, escribir algo nuevo sobre sus cerámicas es toda una responsabilidad. Entre los que se han ocupado de su arte hay que citar las muchas referencias de Antonio Vivas en sus artículos introductorios en la revista Cerámica, los imprescindibles artículos de su hermana María Jesús Sarmiento, el modélico catálogo de Kosme de Barañano, el creativo catálogo para esta exposición con cubierta hecha por la mano del artista y el texto de Javier Hernando, y sobre todo tengo que reconocer que fue en un pequeño texto de Eduardo Zotes para la exposición de Salamanca “Después del invierno”, donde de pronto encontré qué era lo que tanto me gustaba de sus cerámicas, y es ese aura que desprenden.

Desde luego, José Antonio Sarmiento domina las técnicas de modelado y torneado a la perfección, los esmaltes cerámicos y las técnicas de cocción, pero si fuera sólo eso sería un artesano más. Él hace arte con las pastas cerámicas y tiene su estilo propio, que lo distingue de los demás. Ésa es una de las cualidades a la que todo artista aspira y en él es ya una realidad.

Abraham Rubio Celada es doctor en Historia del Arte, colaborador de la Real Academia de la Historia, experto y autor de diversas publicaciones relacionadas con el arte de la cerámica contemporánea, y miembro de la Asociación de Ceramología. Actualmente reside en Madrid.

Fotos en Art Ceramics (Flickr)

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Visita guiada: Reversibles, paisajes-objeto

Por • 3 de abril, 2008 • Tema: Anteriores portadas, Exposiciones, José Antonio Sarmiento

CERÁMICAS de José Antonio Sarmiento

La exposición REVERSIBLES Paisajes-Objeto, que estos días y hasta el 14 de abril puede contemplarse en la galería Cuatro Diecisiete muestra a través de una sugerente instalación obras en las que José Antonio Sarmiento ha plasmado su reflexión en el entorno del paisaje. De este trabajo se desprende la observación de la naturaleza (el paisaje y los elementos) contemplado como metáfora de su influencia y conexión con el hombre. Y lo hace de manera diferente en el modo en que apreciamos las cosas que simplemente nos agradan, hasta conseguir sacudir todos los sentidos (percepción y mente) por la fuerza carismática que se desprende de estos objetos “verdaderos”. Sin duda esta obra nos ayuda a pensar o mejor dicho proporciona razones para hacerlo.

galería Cuatrodiecisiete: Reversibles Reversibles (detalle)

Detalle de la instalación; Galería Cuatro Diecisiete

Indeed, José Antonio Sarmiento makes some very excellent work and I wish him much success in bringing such beauty to the table and homes of many people!
(Robert Yellin; Mishima, Japan 2008)

contornos

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Justo al entrar en la galería nos encontramos (a la derecha) con una instalación en la que el color blanco marca el ritmo de la composición: Contornos (engobe blanco y grattage sobre terracotta), varias piezas de pared o de mesa más tres esculturas de mesa. En el enunciado o título de estas piezas el artista emplea un juego de palabras de doble lectura: “con-torno” (hecho con el torno) y “Contorno” (en la naturaleza), en alusión a los contornos que se aprecian por medio de la transformación en que aparece un paisaje invernal (ie. en las formas cubiertas por la nieve). Formas sutiles, difuminadas bajo el blanco, intuyen representaciones de diferentes elementos como ramas, hojas, pequeños frutos y otros objetos. Son paisajes que por medio de la humildad de la materia se abren a la imaginación del espectador proporcionándole múltiples sugerencias. Personalmente me recuerdan las sombras del jardín a través de un shōji (ventanal de papel de arroz) en una casa tradicional japonesa.

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Contorno nº 11 2007; D.33,5 cm. Engobe blanco sobre terracotta / Contornos (detalle)

Continuando el recorrido de la muestra vemos que en el fondo de la sala se han colocado tres “platos-paisaje”. Unas obras realizadas en el anagama, a modo de paisajes resueltos mediante una abstracción expresionista en su contexto formal y pictórico. En el ritmo del trazo o la pintura de fuego y ceniza materializada en estas piezas se expanden diversos matices y tonalidades que van del gris al blanco azulado pasando por una gama de amarillos entre el oro y el limón –colores y texturas integradas en el gesto y movimiento de las formas. Han de contemplarse estos “paisajes” no en sentido descriptivo sino en su cualidad sensorial, y de ese modo conducen al observador hasta emociones y sugerencias insospechadas. Estos platos que ahora contemplamos han conseguido revivir en mí el color y la fuerte sensación percibida durante una fría mañana de marzo (cerca del anagama); al contemplarlos me ha recorrido por la espalda el sonido del viento, el olor de la plantación de álamos blancos, la sensación de un momento preciso, congelado, en forma de sensación de los primeros rayos de sol y de la escarcha que resbala por la corteza y los líquenes adheridos a los troncos de los olmos.

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Paisajes 2007 (de izq a drcha) D. 47cm. 43 cm. y 53cm; gres anagama

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A lo largo de la sala una plataforma de madera pintada, con un difuminado que va del azul oscuro al claro, sirve de soporte para situar varias esculturas-bandeja a pocos centímetros del suelo. Estas obras también son Reversibles en varios aspectos: por contener en su plástica dos caras y una naturaleza escultórica que respira a través de su contenido pictórico,y, además porque poseen una doble función como escultura y mesa o bandeja. Deshielo, Nocturno, Túmicielo, Lago, Bajo la glicina, Sömn (sueño), Desayuno en la hierba… son algunos de los sugerentes títulos. Las marcas de conchas de mar integradas en la profundidad del esmalte, blanco o negro (tenmoku), introducen sombras y relieve en las superficies planas. Según el catálogo de presentación: «la regularidad de su definición formal es quebrada de inmediato por su autor para insuflar en cada una de aquellas piezas elevadas dosis de expresividad, de gesto. Para ello rompe la linealidad de los lados y en algunos casos fisura el interior de la superficie hasta producir oquedades, sumideros por los que se evacua el espacio. Además introduce “sombras” en la propia superficie; por ejemplo mediante la huella dejada por las conchas que han servido de sostén a la plancha durante el periodo de cocción. Así la tersura brillante de la superficie, recubierta por el esmalte blanco o negro se transforma en un campo plástico sutilmente alterado que al mismo tiempo testimonia el desarrollo de su proceso de elaboración.[…]» (Javier Hernando).

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En una de las paredes se ha colocado una secuencia de 10 piezas, Siluetas, formas recortadas en el espacio que se apoyan en los segmentos que le sirven de pie cuando funcionan como bandejas. Se detiene este diálogo en la presencia del color negro profundo (sobrio y elegante) representado con amplitud de matices. En otra de las paredes, con el título de Sömn (sueño sueco), se evoca por medio de una pieza blanca y otra negra el resumen de la lírica de todo el discurso planteado en el tema de Reversibles. Un resumen que recoge el sentido de esta exposición donde la conseguida intención artística de José Antonio Sarmiento ha sintetizado la expresión del volumen y la pintura junto a su pensamiento sobre la razón de ser de una alfarería contemporánea que utiliza para reflexionar sobre los valores de la hospitalidad. Flota en el aire la presencia y representación de lo Relativo, confluencia en la que han coincidido Oriente y Occidente –desde parámetros del arte «zen» al llamado arte «informal» europeo.

Se ofrece al espectador/usuario la oportunidad de participar de un modo activo al decidir el uso: la posición en que la pieza podrá ser contemplada, o utilizada en determinados momentos de celebración.

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José Antonio Sarmiento Reversible: Túmicielo 2008

37 x 27 x 5 cm. Gres, esmalte, cobalto y marcas de conchas; 350€

Fotos en Flickr:

DESHIELO / TÚMICIELO / NOCTURNO Y SILUETAS / LUGARES / CONTORNOS

Información:

Galería Cuatro Diecisiete
C/ Príncipe de Vergara 17
Madrid
tlf: 91 4353020 / 91 4348546

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