Posts Tagged ‘José Antonio Sarmiento’

Cocción en el Anagama (Septiembre 2006)

Por • 15 de septiembre, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

José Antonio Sarmiento hace de su trabajo –desde el amasado, el torneado… hasta el estibado del horno– un proceso completo en unidad y continuidad. La cocción en el Anagama, es una parte más en la cual la acción y el manejo del horno, se ejecuta como una acción artística (performance) que se realiza paralelamente en el hecho de poder ser contemplada.

A continuación publicamos algunas fotografías de la «cocción pública» a la que asistieron varias personas interesadas en la obra de José Antonio, realizada entre el 6 y el 10 de Septiembre en San Cibrián de Ardón (León, España)

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Keshiki (paisajes)

Por • 17 de marzo, 2006 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Técnica

El término japonés keshiki se refiere a los “paisajes” formados en la cerámica cocida en el horno anagama: los efectos conseguidos por la experiencia y el conocimiento del ceramista junto con los fenómenos naturales ocurridos dentro del mismo horno, cuando en éste se ha alcanzado y mantenido durante un tiempo considerable, desde al menos cuatro días, altisima temperatura (fuego blanco).

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José Antonio Sarmiento / «Paradoja» D.47cm.

Estos matices y marcas de fuego narran la historia de lo ocurrido: la acumulación de ceniza, la temperatura y la atmósfera o el viento, el lugar y la posición que las piezas han ocupado dentro del anagama.

Acercamos la mirada a algunos de estos paisajes. Entiéndase que hay muchos más y que a su vez cada uno de ellos puede derivarse en una variedad sin límite. De igual modo, las denominaciones o nombre propio que los distingue una veces no son más que símiles lógicos en alusión inspirada por el recuerdo de cosas encontradas en la naturaleza, otras simplemente son una sencilla descripción de lo ocurrido, de los materiales manejados y de los fenómenos acontecidos por las condiciones.

Las fotos, pertenecen a detalles de la obra de José Antonio Sarmiento (España – León, 1956), horneada en anagama durante siete días y en un rango aproximado de entre 1300 y 1350 grados ºC, dependiendo del lugar o situación que la pieza ocupó en el anagama.

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Exposiciones 2005-2006

Por • 3 de marzo, 2006 • Tema: Exposiciones, Noticias, Recomendados

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José Antonio Sarmiento / Tea bowl, wood fired
Summer exhibition Besson Galerie

Exposiciones en el ámbito internacional:

  • En Londres, Galerie Besson mostró dentro de su exposición colectiva anual obra de José Antonio Sarmiento.
  • En Munich, Galerie b15 exposición individual de Enrique Mestre, uno de nuestros maestros consagrados.
  • En Ginebra, el Museo Ariana reúne hasta el 20 de Marzo del 2006 escultura cerámica de algunos de los autores españoles más conocidos internacionalmente: Claudi Casanovas, Enric Mestre, Ángel Garraza y Xavier Toubes.

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Claudi Casanovas / Bloc

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Enric Mestre / Gres

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Xavier Toubes



El Renacer del Arte Aurático: sobre las cerámicas anagama de J-A. Sarmiento

Por • 3 de marzo, 2006 • Tema: Exposiciones, José Antonio Sarmiento, Textos

catdesinv.jpgEl presente artículo fue escrito y publicado originalmente para un encarte de la exposición «Después del invierno» de José Antonio Sarmiento. En él se tratan aspectos de teoría estética y de filosofía del arte, a través de la consideración de obra de José Antonio Sarmiento.

Para esta tarea se parte de distinciones como la de «arte aurático» (que aparece reseñada en el mismo título del artículo) y que viene a contraponerse a la de «arte post-aurático». Esta distinción tiene su origen en el escrito de Walter Benjamin titulado La obra de arte en la era de su reproducción técnica. Otras referencias utilizadas para realizar este análisis son la obra de Arthur C. Danto Después del fin del arte así como la concepción del arte como techné de Aristóteles.

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«Después del Invierno» en el Centro Hispano-Japonés

Por • 15 de marzo, 2005 • Tema: Exposiciones, José Antonio Sarmiento, Textos

JOSÉ ANTONIO SARMIENTO
“DESPUÉS DEL INVIERNO”
Cerámicas de anagama y noborigama

Del 2 al 22 de Marzo de 2005
CENTRO CULTURAL HISPANO-JAPONÉS
Salamanca (España)

WABI SABI

Algunas obras de arte, independientemente del lugar y tiempo a que pertenezcan, consiguen despertar en nosotros ese estado de contemplación del misterio. En el libro El Arte y sus lugares Antoni Tàpies habla de ello y de esa clase de trabajos que según sus palabras: «lejos de ser fantasías de artistas y poetas son una necesidad para nuestra salud (o salvación) tanto individual como colectiva».

«Después del Invierno» muestra cerámicas de José Antonio Sarmiento (León, 1956); alfarería actual realizada en un horno de estilo japonés anagama-noborigama. Trabajos de espíritu artístico y carácter informal que hasta hace poco el gusto occidental consideraba «heterodoxos», lo que ya no es así desde el conocimiento de la expresión actual que ha visto ampliado su horizonte con la profundización de otros planteamientos en materia de arte. Entiende J-A. Sarmiento que el momento de la vida actual necesita, más que nunca, la integración del arte en la misma. A ello se entrega sin descanso. En busca del sentido o la razón de ser, vivir y sentir el arte; sobre todo, se trata del Arte de la Vida. Toma para sí la sabiduría de la tradición pero hace el camino a la inversa, es decir parte de la extensión de la modernidad.

Los trabajos que contemplamos nos muestran las cosas tal y como son, aceptan la realidad. Son obra del hombre y de los elementos: la tierra y el fuego blanco ―alimentado con leña de pino durante siete días completos―, de la ceniza y el viento, del agua y del sentir el cambio de las estaciones. La conciencia del artista deja trabajar a la inconsciencia del artesano. José Antonio pone los medios para que todo se desarrolle del modo más natural posible. No hay premeditación, y, sin embargo, todo está hecho de modo consciente. Ante todo, para él es importante tomar parte en todas las fases del proceso, no abandonar la pieza en ningún momento. Surge el sonido: la sinfonía de la tierra silenciosa. Ante todo, libertad en las formas. Austeridad en el modo de trabajar: preparar la pasta cerámica y los esmaltes, la elección escueta de los colores (pocos, elegantes y profundos), el modo de concebir la obra y profundizar en el sentido de la misma. De cada uno de los pasos y de todos ellos transparenta un concepto estético universal próximo al Wabi Sabi. En Japón, Wabi Sabi son términos que describen un concepto de belleza absolutamente desprovisto de sofisticación, un sentir, un estilo de arte o mejor dicho un modo de percibirlo. De dicho concepto surgió la belleza del teatro Noh, la de los objetos contemplados por la estética Zen más austera, el poema breve o Jaiku, los jardines de piedra… ¿Cómo traducir a otras lenguas el significado de Wabi Sabi? No hay palabra que pueda expresarlo, mas a su espíritu nos acercan los versos de Fujiwara Teika (1162-1241):

Miro más allá
No veo flores
No veo hojas carmesí
En la playa, una cabaña solitaria con cubierta de paja recién cortada
En la luz menguante
De una tarde de otoño

Las cerámicas de José Antonio Sarmiento, que ahora pueden contemplarse en Salamanca, tratan del Arte de la Vida, de la hospitalidad.

MJ. S.


CRÍTICA:

– El amable Sr. Shunsuke Fujimori después de ver esta exposición publicó una reseña en la web (en japonés). Según nos dijo su «impresión objetiva», e incluye al comentario imágenes de la misma.

Texto: Shunsuke Fujimori; traducción al español: Saori Takiguchi (ver la versión original con imágenes en «reseña»).

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«Cerámicas/Yakishime» de José-Antonio Sarmiento

Por • 20 de diciembre, 2004 • Tema: Exposiciones, José Antonio Sarmiento, Previo Agosto 2005, Textos

JOSÉ ANTONIO SARMIENTO

«CERAMICAS / YAKISHIME»

Del 9 al 30 de Diciembre de 2004 / CENTRO CULTURAL CAJA ESPAÑA, León (España)

Hace más de dos décadas que José-Antonio Sarmiento (León, 1956) se trasladó al entorno rural para trabajar con hornos de leña. Desde entonces se ha dedicado intensivamente a la cerámica. En sentido formal, reemplazó los útiles de trabajo que anteriormente había manejado: el lienzo por la arcilla, el óleo por los esmaltes cerámicos y los pinceles de fuego, e incorporaba el aire a sus volúmenes. En sentido conceptual, su naturaleza artística vive la necesidad de reflexionar sobre la vasija como contenedor y contenido, o se plantea el sentido del arte desde la integración del mismo en el uso cotidiano. Desde la mencionada filosofía realiza sus piezas: a gran escala unas y otras de dimensiones más domésticas; mas es necesario subrayar que no hace distinciones en cualquiera de ambos casos, pues atiende a la necesidad de una actitud vital que siente del mismo modo la importancia del uso y la contemplación.

El siguiente pensamiento, atribuido al maestro Zen Ch’ing Yuan (Dinastía Tang), será útil para la ocasión:

Antes de estudiar Zen durante treinta años, veía las montañas como montañas y las aguas como aguas. Cuando llegué a un conocimiento más íntimo, llegué al punto en que veía que las montañas no eran montañas y las aguas no eran aguas. Pero ahora que he llegado a la misma esencia, estoy en paz. Porque de nuevo veo las montañas únicamente como montañas y las aguas de nuevo como aguas.

La obra de José-Antonio Sarmiento profundiza directamente en la materia cerámica en sí misma y lo hace de un modo que revela la presencia del fuego, elemento esencial en el contexto de su plástica. Algo similar a lo que la pintura es a la pintura en el drip de Jackson Pollock.

Yakishime es el término japonés que se refiere a las piezas cerámicas realizadas en hornos de leña de alta temperatura, a las huellas del gran fuego: es decir a los efectos naturales de las cenizas acumuladas, a los flameados (pinceladas de fuego) que presentan estas piezas, a todos los fenómenos naturales que ocurren dentro del horno. Se refiere a cerámicas realizadas en el hogar de la leña, en la misma «caja de fuego», para describir literalmente un paisaje natural creado por los elementos (la llama, el viento, el agua y los minerales) en complicidad con el azar y la experiencia de quien los maneja o implica su sentido artístico en tal acción.

Esta exposición, de la obra cerámica de José-Antonio Sarmiento, que para mí ha sido una satisfacción coordinar en León, muestra grandes platos y vasijas procedentes de diversas hornadas. Obra realizada durante 2003 y 2004, en el horno de leña anagama-noborigama por él construido al regreso de su estancia en Japón, siguiendo los principios de los antiguos hornos japoneses en pendiente, lo que supone largas cocciones con leña manteniendo la alta temperatura (1.320 °C) durante varios días, en este caso durante siete días con sus noches incluidas.

MJ.S.

Extracto del Texto del Catálogo

LA MATERIA CONSAGRADA AL FUEGO
por Kosme de Barañano

… /… Desde 1989 en el taller y hornos de San Cibrián de Ardón, León, José-Antonio Sarmiento trabaja incansable en la aventura de la cocción con leña en alta temperatura. Trabaja fundamentalmente lo que llamamos gres (del francés grès, arenisca.) una cerámica cocida a muy altas temperaturas (1.300-1.320 ºC) con horno de leña.

… /… Además de la arcilla y el fuego el primer momento de la creación de José-Antonio Sarmiento es el moldeado y el dominio del torno. El moldeado de J-A.S. no es el tradicional, sino la deconstrucción del tradicional.

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José Antonio Sarmiento, alfarería contemporánea con fuego de leña

Por • 15 de diciembre, 2003 • Tema: Artículos, José Antonio Sarmiento, Previo Agosto 2005

Mucho antes de todas las cosas existió el Caos;
Después la Tierra espaciosa.
Y el amor, que es el más hermoso de todos los Inmortales.

Hesíodo, Teogonía

Desde hace varios años José Antonio Sarmiento ha centrado su trabajo en el estudio de la vasija. Se ha interesado, desde la intención artística, por reivindicar el término alfarería (De alfaharería, arte de fabricar vasijas de barro cocido). Una acción no exenta de coraje, si tenemos en cuenta la confrontación categorial que genera en nuestro país, por muchas cuestiones en las que no procede entrar aquí y ahora. El caso es que hay en ello un reto repleto de contenido; una actitud libre, aunque exigente. Elude el exceso, lo complejo y costoso (en el sentido de lo aparente), respira un sentido de proporción humanista –respecto al hombre y su relación con la naturaleza, el hombre formando parte del universo y no en su centro–; trasciende un espíritu democrático fiel a una estética, sin caer en la postura del «esteta desenfrenado» (ciego y sordo ante la tragedia de la vida). Personalmente diría que revela una búsqueda de expresión artística con los pies en la tierra, desde el razonamiento cultural, pero sin olvidar el sexto sentido (la intuición) y ese otro sentido que nos permite avanzar (el sentido práctico). Desde tal postura, construye una sinergia en defensa de caer en un tipo de ceguera que bien podría definirse desde las palabras de Okakura Kakuzo: Los que no pueden sentir en sí mismos la pequeñez de las cosas grandes tienden a no ver la grandeza de las cosas pequeñas en los demás.

Seguramente una concreta manera de ser (actitud ante la vida), ha servido de combustible para mantener encendida la llama que alimenta la inclinación artística de José Antonio Sarmiento, traduciendo su fuerza motriz en un interés específico por la alfarería que se compromete con la cocción de leña en un horno anagama-noborigama. Trabaja pues en contacto con la naturaleza, imponiéndose un retiro voluntario –en el sentido de mantenerse alejado de lo que se consideran los circuitos oficiales del arte– al margen de distracciones, para dedicarse plenamente a la búsqueda de «la grandeza de las pequeñas cosas». La certeza de saber lo que no quiere hacer, y a donde no quiere llegar, son elementos decisivos para dirigirse por caminos no señalizados, aunque tenga que convivir con la incertidumbre. Tan firme resolución posee el bagaje necesario para llevar a cabo tan ardua tarea: la suficiente dosis de orgullo y humildad, talento natural, y gusto por la economía de medios. Podría parecer, a la vista de su trabajo, que la senda elegida descansa en conclusiones más propias de otras latitudes que de la cultura histórica a la que él pertenece, y, sin embargo, más que una intención premeditada es una consecuencia de personalidad y medio elegido, al seguir la brújula de su corazón y atender al lenguaje de los elementos que se trae entre manos, mientras se esfuerza –sobre todo y con todo– por implicarse con el medio, para rescatar la «esencia».

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Anagama y Noborigama: hacia la comprensión de los resultados de un método de cocción

Por • 15 de diciembre, 2003 • Tema: Artículos, Previo Agosto 2005, Técnica

Ana-gama: (Del japonés; ana =pendiente; gama= De Kama, horno) tipo de horno cerámico, alimentado con leña a 1260-1350º C. En Japón es un estilo de horno de los más antiguos, de inspiración coreana, construido semienterrado en la pendiente de la montaña, tipo túnel. Dispone de un único espacio o cámara que funciona, simultáneamente, como hogar para la leña y como cámara donde se colocan las piezas.

Nobori-gama: (Del japonés; nobori =de varias cámaras; gama = De Kama, horno) tipo de horno cerámico de varias cámaras comunicadas entre si; construido en pendiente, de tiro invertido y alimentado con leña 1260-1350º C.

INTRODUCCIÓN:

Permítaseme comenzar con una pregunta: ¿Es la cocción de leña, en hornos de alta temperatura (Anagamas y Noborigamas), un mundo aparte en el ámbito de la cerámica artística contemporánea? Aunque así fuese, nos parece que la pasión por la leña (cerámica cocida con leña) nos conduce a otros modos de entender la vinculación del ser humano con la creación artística, en relación con la naturaleza del medio y la personalidad del individuo. Quizá hay en ello un concepto “filosófico” que en cierto modo podría calificarse de «anti-arte» –si se me permite la licencia o exageración por la libertad de utilizar el término filosófico subjetivamente– Y digo «anti-arte» entendiendo el vocablo arte tanto desde el punto de vista académico occidental de tradición neoclásica como, incluso, desde algunas de las corrientes actuales (las vinculadas en su raíz a tales postulados, y también las diametralmente críticas con ellos: las que proclamaron «la muerte del arte»). Quiero decir que el entorno de la cocción de leña, objeto de análisis, podría conducirnos a otros estratos de percepción, y con ello ampliar los significados del término Arte. Es más, yo diría que nos conduce, dentro del terreno de lo humano y desde un pensamiento liberal, a una perspectiva capaz de engarzar la preocupación artística con la experiencia vital. Y para precisar tal afirmación de un modo más didáctico expondré, lo más brevemente posible, alguno de los razonamientos que me han encaminado a tal conclusión.

En más de una ocasión ya he dicho que el horno de leña en la época de la tecnología podría parecer una contradicción. Sin embargo, desde la modernidad, hay razones para utilizar estos hornos y tienen que ver con la libertad creativa y la intemporalidad. Sencillamente, es la manera más natural de conseguir el resultado que se persigue. Con todo, quienes apreciamos un valor añadido en este tipo de cerámica, no lo hacemos por un especie de culto al pasado, ni tampoco solamente por la técnica en sí misma. Tal valoración contempla una condición sin e qua non: es preciso que la obra irradie autenticidad, algo que solo se da cuando se ha establecido –en mágica sincronía– la compenetración de la expresión personal y los medios materiales: expresionismo abstracto. Quizás habría que preguntarse si resulta que el manejo de esa técnica, y todo lo implícito a ella, encierra en sí unas condiciones especiales, propiciatorias, para que eso se produzca, o si por el contrario, hay un tipo de artista que lo elige por su idiosincrasia. De cualquier modo, puede creer el lector que los artistas especialistas en esta rama de la cerámica, al menos los que yo conozco, seleccionan de cada hornada las mejores piezas, desechando (rompiendo sin contemplaciones) aquellas que no pasan el baremo de su exigente juicio. Unas veces por dis-gusto personal, y otras a consecuencia de las duras condiciones a las que han sido sometidas las obras dentro del horno, y que a juicio de los maestros han sobrepasado los límites (se han estropeado). Sobre todo, esto último, ocurre más frecuentemente en los Anagamas [método que según los especialistas asume pérdidas de entre un 10% hasta incluso un 30%] donde las piezas reciben un contacto más dramático con las llamas que en los Noborigamas, sin menospreciar la dificultad de estos últimos, como ocurre con cualquier otro tipo de horno de leña –cuanto más de alta temperatura, como es el caso.

Este exigente criterio de selección nada tiene que ver con los parámetros de tradición helénica (como p. ejemplo: simetría bilateral); tampoco se rige por los cánones de calidad seguidos por la industria cerámica, o lo que ésta pudiese considerar como «defectos». En el caso que contemplamos podemos decir, de tal modo, que es el criterio artístico quien aprovecha y valora esos “defectos”, o mejor dicho: lo que otros ojos tomarían como defectos y que, sin embargo, esta rama de la cerámica convierte en virtud, «resultados interesantes». En consecuencia se nos presentan piezas que perturban algunos de los tópicos sostenidos por el tradicionalismo occidental, nos acercan al microcosmos de la materia y al mundo de lo Relativo, enfrentándonos cara a cara con su autenticidad.

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Hikidashi: cursos con José Antonio Sarmiento

Por • 22 de noviembre, 2002 • Tema: Cursos, José Antonio Sarmiento, Previo Agosto 2005

SACAR AL ROJO / HIKIDASHI

Desde 1980 José Antonio Sarmiento se ha especializado en técnicas de «sacar al rojo».

El sacar una muestra del horno –al rojo– ha sido una práctica habitual en la alfarería tradicional, para comprobar la evolución del vidriado. Como medio de producción, sin embargo, este procedimiento de «sacar el rojo» nos conduce a Japón; una «acción» que allí se denomina hikidashi (cajón), y que ha trascendido al mundo occidental –desde los escritos de Bernard Leach– a través del conocimiento de las prestigiosas cerámicas Raku.

Hikidashi (sacar al rojo) es bastante más que una técnica, es una acción, un método, y también un modo de entender la cerámica; supone –empleando las palabras de Leach– «Un retorno consciente al directo y primitivo tratamiento de la arcilla», desde una reflexión que, sin duda, ha ampliado las fronteras del Arte.

Hay muchos modos de entender la cerámica, muchas aptitudes que se pueden aprender, diversos caminos que recorrer en su confortable compañía. Elegir un método, u otro, se supone que ha de tener bastante que ver con los gustos o la personalidad de cada cual. Ya hemos mencionado, en otros apartados de esta página web, la suma importancia que para José Antonio Sarmiento tiene el poderse involucrar –desde el sentimiento artístico– con los elementos naturales que también contribuyen a la conformación de la obra. Desde su punto de vista, hikidashi (sacar al rojo) es un procedimiento idóneo, ya sea para iniciarse o para proseguir en la indagación de tal compromiso.

Bajo esta perspectiva podemos distinguir dos corrientes principales que alimentan el interés de los ceramistas contemporáneos, esto es, que sirven como punto de apoyo y fuente de inspiración:
Raku tenemos presente la genuina cerámica Raku, una familia de ceramistas cuya herencia permanece viva en su actual sucesor: Kichizaemon Raku XV (Kioto, 1949). Los ceramistas Raku, desde el siglo XVI, ininterrumpidamente, han realizado –a mano– utensilios para la ceremonia del té (chanoyu), bajo la filosofía zen: preparando la arcilla para las generaciones venideras, elaborando sus propios esmaltes, recogiendo y preservando la tradición y al mismo tiempo afrontando el reto de incorporar un avance, el tiempo que le toca vivir. El alfarero Raku busca en el “cuenco” la simplicidad de la forma, el pensamiento universal hacia la Verdad. «Se impone las limitaciones de la taza, en beneficio del encuentro con la quinta esencia del ideal de la forma, que permanece cuando la expresión ha sido despojada de lo personal» –en palabras de Raku XV, Kichizaemon– «Vivir con esa contradicción es un dilema que se les deja a todos los maestros de las generaciones sucesivas, para que ahonden en su expresión pero bajo una estética de auto-control». De este modo, cada pieza de la genuina cerámica Raku se cuece de modo individual en hornos especiales para ello: una sola taza para el Raku Negro (alta temperatura), dos tazas en el caso del Raku Rojo (baja temperatura); se extraen, en ambos casos, las piezas «al rojo» con largas tenazas, para dejarlas enfriar fuera del horno en oxidación.
Cerámica occidental de baja temperatura inspirada en el Raku japonés, la referencia pone su mirada en Occidente con cuya práctica alcanzó popularidad iniciados los años sesenta del siglo XX, cuando el ceramista americano Paul Soldner, estimulado por la lectura del «Manual del Alfarero» (A potter’s book, Bernard Leach 1940) comenzó a experimentar con cocciones de baja temperatura: extrayendo las piezas incandescentes (al “rojo vivo” del horno) para posteriormente someterlas a diversos tratamientos con humo. Desde entonces se le atribuye a Soldner la paternidad de lo que se conoce como «rakú americano», pues aunque no fue el único en ese momento si fue quien más éxito tuvo en su difusión, al compartir sus experimentos: tratamientos posteriores a la cocción y efectuados en caliente –reducciones fuera del horno (con viruta, papeles, hojas, etc). Soldner consiguió interesantes efectos con el cobre fugitivo enfriando las piezas con agua, y aplicando sales en baja…. que, sin duda, inició un camino de libertad cuyo testigo han recogido y desarrollado otros artistas-ceramistas, como se manifiesta en la personalidad de su trabajo, p. ej., en una amplia diversidad de craquelados, en el control del humo revelado en la suavidad de la terra sigillata, etc. Esta nueva cerámica de baja temperatura, influenciada o inspirada por el Raku japonés, y que en otras ocasiones hemos denominado «rakú occidental», ciertamente ha supuesto importantes cambios en el modo de entender la cerámica en Occidente.

Sin embargo, es conveniente tener claro las diferencias y significados entre lo que es la genuina cerámica Raku y lo que hasta ahora se ha llegado a distinguir como rakú en Occidente. En cualquier caso y como todo evoluciona, desde el año 2000 y tras nuestra estancia en Japón, nosotros hemos preferido dejar de utilizar la denominación «rakú» aun con el adjetivo de occidental, al referirnos a esta clase de cerámica -así lo venimos manifestando desde esa fecha en las sucesivas conferencias impartidas-. De este modo consideramos se muestra la realidad de lo que es este trabajo; la denominación de «sacar al rojo», Hikidashi si se prefiere utilizar un término japonés, son acepciones que nos sirven para designar la «acción» se trabaje indistintamente en cocciones de baja y de alta temperatura y de un modo muy libre. Llegamos a esta conclusión, después de reflexionar profundamente y ante lo que nos pareció una eminente necesidad de buscar un nombre en nuestro idioma (el castellano), a raíz de nuestra estancia en Japón -tras la visita al Museo Raku, en Kioto. Allí comprendimos las razones de los japoneses, ellos utilizan la palabra hikidashi, sin entrar en cuestiones filosóficas, utilizando el término como mera descripción técnica sin detrimento de que la obra encierre otros conceptos más elevados, dejando respetuosamente la denominación Raku, en exclusiva, para la mencionada “familia”, es decir, para los sucesores de Chôjirô (Raku I).

Cursos en San Cibrián de Ardón, León (España)
Hikidashi (sacar al rojo en baja y alta temperatura)

Desde 1995, José Antonio Sarmiento comparte estos métodos de trabajo, su modo de expresarse, entender y disfrutar la cerámica abriendo cada año unos días su taller-estudio en fechas anunciadas previamente. Una oportunidad para ver moverse al artista en su taller, trabajar y hacer tus propias piezas, reflexionar, debatir y…., quien sabe, puede que hasta modificar conceptos.

Noviembre, 2002 / Marzo, 2006

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Anagama-Noborigama: el horno de José Antonio Sarmiento

Por • 21 de noviembre, 2002 • Tema: Anagama-Noborigama, José Antonio Sarmiento, Previo Agosto 2005, Técnica

En San Cibrián de Ardón, León (España)

Es necesario decir que para la construcción de este tipo de hornos, de los que anteriormente hemos hablado, no existen reglas fijas. Normalmente, cada artista suele construir el horno que precisa para su trabajo. En la mayoría de los casos cada uno se ha servido de una información general, para después adaptar su horno a sus necesidades concretas, según la experiencia y el tipo de producción que desea hacer. Sin embargo, como dice el maestro y prestigioso artista especialista en Anagama, Shiho Kanzaki (Shigaraki, 1942): «Después de más de 350 años sin trabajar con Anagamas, cualquier ceramista que recientemente haya construido un Anagama ha tenido que “avanzar a tientas en la oscuridad” y estudiar duramente como cocer mejor en esos Anagamas».

En la entrada Alfar-estudio de José Antonio Sarmiento, he mencionado que la decisión adoptada por José Antonio –de construir su horno, de una determinada manera– surgió después de su primer viaje a Japón. Desde hacía tiempo fraguaba en él la idea de cocer en un horno de leña, con mayor capacidad de la que disponía en el que estaba trabajando durante una década, e incluso tenía preparada una maqueta. Pero, con la visita a un gran número de hornos en Japón, entendió la amplia libertad en la que podía moverse. Y, finalmente, construyó el nuevo horno combinando ambos principios: Anagama-Noborigama; así pues, el horno de San Cibrián de Ardón, tiene una primera cámara (hogar) que funciona como un pequeño anagama, y el resto como un noborigama de tres cámaras.

Aunque José Antonio insiste en que no hay reglas fijas en este tipo de hornos, nos ofrece –a continuación– el plano del suyo. Dice: «Una de las ventajas de construir tu propio horno es la posibilidad que te ofrece de diseñar el horno adecuado al trabajo que quieres hacer. Yo realizo la cocción en tres días (aprox. 68-72h)*, aunque el horno puede llegar a la temperatura en 36 horas. Pero, se trata de “pintar con fuego”, conseguir efectos mediante la acumulación de cenizas. Hay que aprender a leer en el fuego, a escuchar el sonido del viento en el horno, y estar atento a los cambios que tienen lugar durante la cocción; cada cocción es diferente y precisa de toda tu experiencia, instinto y concentración. Por el momento estoy conociendo mi horno, y…. estoy pensando en ir alargando el tiempo de cocción».

* Post escriptum: En el año 2004 J.A. Sarmiento comenzó a hacer cocciones de siete días.

El horno anagama-noborigama de José Antonio Sarmiento

    1. cenicero
    2. parrilla
    3. boca hogar
    4. anagama
    5. mirilla anagama
    6. mirilla noborigama
    7. noborigama: 1ª cámara
    8. noborigama: 2ª cámara
    9. noborigama: 3ª cámara
    10. cámara de la chimenea
    11. ventana de la chimenea
    12. chimeneas (dos de 0,35 x 0,35cm)

Cada hornada es una aventura….

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