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Tierra-Signos-Escultores por Kosme de Barañano

Por • 12 de mayo, 2006 • Tema: Artistas, Conferencias, José Antonio Sarmiento, Recomendados

Extracto de la conferencia TIERRA – SIGNOS – ESCULTORES

(Se trata de unos apuntes comentados a lo largo de 40 imágenes y de un film de 7 minutos, por el catedrático Kosme de Barañano, en el aula del edificio Altabix de la Universidad Miguel Hernández de Elche, el 5 de mayo del 2006. Curso organizado por el Instituto de Cultura Gil-Albert de Alicante.)

El impulso a marcar algo en un soporte, ha sido siempre asociado con el deseo de decir algo sobre el mundo. Estos pensamientos (statements gráficos) han sido intuitivos y frecuentemente expresados en forma simbólica, pero son fundamentalmente pensamientos acerca de la forma de estar en el mundo del hombre y de su habilidad para comprender y hacer mejor un contexto vital.

Voy a referirme en esta charla a tres artistas muy diferentes, que utilizan la tierra y la forma de dejar su impronta, sus signos, de maneras muy particulares y muy distanciadas entre ellas.

Hablaré aqui y ahora de tres escultores

en barro
en tierra cocida
en cerámica

con tres formas de imprimir, de experimentar, en este material
sus diferentes signos, su diferente pensamiento visual:
es decir, de TIERRA- ESCULTORES y SIGNOS.

1.

CHARLES SIMONDS, 1945 New York
TERRITORIOS POÉTICOS

La obra de Simonds comienza a finales de los sesenta con los dwellings, urbanismo de corte bonsái realizado con tierra sin cocer, es decir, derretible en cualquier momento. Construye escenografías urbanas de paisajes aborígenes, de pueblos extraños, lejanos a la civilización neoyorquina, y los coloca a lo largo de agujeros, ruinas, esquinas de la ciudad como una cigüeña que va poniendo sus nidos no en lo alto de los campanarios de los museos sino en los rincones mas insospechados de los barrios. Sus características frente al pop y al minimalismo son la inmediatez, la pequeñez, la fragilidad, el anonimato y el incógnito.

Busca los lugares del abismo en la ciudad, no construye formas puras sino las más frágiles y con el material más liviano: el barro.

Charles Simods, Performance en la playa

2.

EDUARDO CHILLIDA, 1924 – 2002 San Sebastián
CHILLIDA: SISTEMA Y SIGNOS

Chillida sigue un sistema de signos que se apoya al menos en tres registros: en un equilibrio asimétrico, en un movimiento virtual, y en el ritmo de sus secuencias.

Estos signos de Chillida en la tierra cocida, en la chamota, UNA TIERRA QUE PESA, tienen una caligrafía que respira, que de nuevo nos devuelve al sentido de la piel. La caligrafía de Chillida, incluso en sus momentos orientalizantes, busca más la vibración, su temblor o su respiración (la dinamización del espacio) que la concentración del trazo del expresionismo americano.

Eduardo Chillida, Lurra, Oxido 42

En las tierras llamadas lurras por el artista, se detectan también diferentes procesos técnicos (tierras dibujadas con cortes de cuchillas o pincel, tierras cocidas en hornos de leña que adquieren así el color específico de los metales que contienen, o tierras cocidas en hornos eléctricos, es decir, con saturación de oxígeno, y por lo tanto más asépticas, más blanquecinas, etc.). En las lurras la espacialidad viene pues trabajada en dos frentes, en un doble lenguaje: el de la perforación -la talla del cuchillo que las abre y excava- y el de lo impreso con el óxido de cobre que marca el espacio negro.

Eduardo Chillida

En la obra La casa del poeta transciende Chillida lo escultórico para buscar la arqui-tectura, el texto original del concepto espacio.

3.
JOSE ANTONIO SARMIENTO, 1956 León
LA MATERIA CONSAGRADA AL FUEGO

Para Sarmiento esculpir no es imponerse a la materia es manejarla, es actuarla con las manos, vuelta a una artesanía original, vuelta a la significación de la materia y al dominio del fuego.

La materia arcilla no es el principal medio de la composición de los trabajos en cerámica: son las manos y la mente del artista moldeando la arcilla y manejando el fuego como un director de orquesta maneja una partitura (la arcilla) y a los músicos que la hacen viva (el fuego).

José Antonio Sarmiento, Nebulosidad

Desde 1989 en el taller y hornos de San Cibrián de Ardón, León, Sarmiento trabaja incansable en la aventura de la cocción con leña en alta temperatura. Trabaja fundamentalmente lo que llamamos gres (del francés grès, arenisca) una cerámica cocida a muy altas temperaturas y repito siempre con horno de leña.

José Antonio Sarmiento y su anagama-noborigama

Los hornos hablan en el sonido de la leña, en el sonido del fuego y en el sonido del roce de la llama sobre los objetos. Este lenguaje del fuego construido y encerrado en el noborigama es uno de los virtuosismos de la técnica de Sarmiento.

Kosme de Barañano



Homenaje a Chillida

Por • 14 de abril, 2006 • Tema: Exposiciones, Recomendados

En Bibao, hasta el 11 de Junio de 2006 el Guggenheim dedica una de sus exposiciones temporales en homenaje a Eduardo Chillida. La muestra, comisariada por Kosme de Barañano, bajo el enunciado Homenaje a Chillida reúne 43 obras (fechadas entre el 2002 y 2003 -después del 19 agosto de 2002, fecha del fallecimiento del artista vasco) que pertenecen a los fondos de la Fundación Grupo Urvasco. Trabajos realizados in memoriam por 45 artistas internacionales, entre ellos: Richard Serra, George Baselitz, Anthony Caro, Tony Cragg, Manolo Valdés, Miquel Barceló, Antoni Tàpies, Robert Rauschenberg, Ron Kitaj, Christo, Zao Won Ki, Miquel Navarro, A.R. Penk, Rafols Casamada, Magdalena Abakanovizc, Eduardo Arroyo, Gonzálo Chillida (hermano del escultor), Pedro Chillida y Eduardo Chillida (dos de los hijos del artista homenajeado), así como escritos de arquitectos que trabajaron con Chillida como Norman Foster, I. M. Pei, y Frank Gehry entre otros que se han sumado a este homenaje. Una exposición que se basa, en palabras de su comisario, «no en la retórica de las palabras, sino en la sencillez de unas obras que hablan a Chillida en el lenguaje particular de cada uno de los artistas presentes (…)».

En Santander, hasta el 11 de junio de 2006, la Fundación Marcelino Botín dedica también una muestra a Chillida con obra perteneciente al museo Chillida-Leku: entre las obras que pueden contemplarse 26 grabados, 36 obras de papel, 13 gravitaciones y 15 esculturas en hierro y tierra cocida.

En San Sebastián, hasta el 25 de septiembre de 2006, en el Museo Chillida-Leku, podrá contemplarse la exposición Chillida: Homenajes. Más de cuarenta obras, homenajes realizados por Chillida a diferentes autores pertenecientes al mundo de las artes plásticas, del pensamiento, de la música y de la poesía como Heidegger, san Juan de la Cruz, Vivaldi, Bach, Giacometti, Brancusi, Calder, entre otros.



Exposición de Chillida en Japón

Por • 10 de marzo, 2006 • Tema: Exposiciones

La experiencia de Chillida es una experiencia de los límites,
y en cierta manera un intento de interrelación o de transgresión de los mismos, como lo es la experiencia de los místicos en el terreno del lenguaje

Kosme de Barañano

Comisariada por Kosme de Barañano, la exposición itinerante por tres ciudades japonesas mostrará más de 60 obras entre esculturas, grabados y terracotas de Eduardo Chillida (1924-2002), el genial escultor donostiarra. Obras que, siguiendo el calendario del 2006, pueden y podrán contemplarse: del 21 febrero al 2 abril en el Museo de arte de la Prefectura de Nagasaki, del 11 de abril al 21 de mayo en el recientemente renovado Museo de Arte de la Prefectura de Mie,y, del 10 de junio al 30 de julio en el Museo de Arte Moderno de Kamakura.

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Hall del Museo de Nagasaki

Eduardo Chillida decía que su obra es reflejo de la luz negra de su tierra, la luz del País Vasco. Su trabajo, supo recoger esa luz junto con el sonido, la respiración y el lenguaje de los materiales empleados. El hierro, el acero, el hormigón, el alabastro, la madera, la piedra, el fieltro, el papel y la tierra cocida fueron los medios que utilizó para reflexionar sobre lo esencial. En las obras de Chillida pueden contemplarse la gravitación, la pesantez, la geometría que esculpe el vacío, o también lo lleno. Precisamente, sobre lo lleno hablan las terracotas de Chillida; él las llamó lurras (en el idioma euskera). En las lurras de Eduardo Chillida puede sentirse la potencia, el peso de la expresión maciza. Trabajó en estas obras desde 1977 en St. Paul de Vence (Francia), con la colaboración y en los hornos del ceramista de estudio Hans Spinner; Chillida se entusiasmó con el peso de la tierra chamotada, con el sonido de la pella al caer sobre la madera. Se encontró con un material en sus manos que moldeó en grandes bloques escultóricos; en forma de estelas; en forma de losas que utilizó como muro de sus pinturas con óxidos de hierro y cobre. En las lurras puede saborearse la alta temperatura y la tonalidad de la cocción: limpia cuando el artista eligió el horno eléctrico, y, la marca del fuego en la piel gresificada cuando optó por la cocción de leña.

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Obra cerámica de Eduardo Chillida