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Acción teatral en el casón del Buen Retiro con Barceló y Nash

Por • 10 de diciembre, 2007 • Tema: Noticias

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Divertimento con la arcilla: PASO DOBLE (acción teatral)

«Barceló muestra el proceso de creación con un «performance» en el Casón del Buen retiro» (acceso a la noticia publicada en ArtSignal E-News)

DVD de la performance, editado y producido por Les Poissons Volants, a la venta en: PASO DOBLE de Miquel Barceló y Josef Nash

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Miquel Barceló: Un mar de arcilla

Por • 19 de mayo, 2006 • Tema: Artículos, Recomendados

MIQUEL BARCELÓ (1957 Felanitx, Mallorca) es uno de los artistas plásticos actuales más geniales. Pintor y escultor de proyección internacional valorado prácticamente desde el principio de su carrera (en los albores de los años ochenta) por los más reconocidos expertos del Arte. Un artista de nuestro tiempo, energético, de los que como pocos se han comprometido con la materia: inspirado por la naturaleza, la literatura, la música, el Mediterráneo, los clásicos, el primitivismo y el mismo proceso en sí. Un creador de talento que trabaja intensamente, sumergido en la materia que maneja; de este modo respira y hace la digestión metido hasta los codos en la misma esencia de la pintura o de la arcilla.

Miquel Barceló ha construido su propio lenguaje para trabajar siempre «a su modo», en un estilo que sentimos cercano a un “neo-expresionismo salvaje” pues en el tratamiento encontramos en su obra puntos en común con la pintura de Anselm Kiefer (Alemania,1945). Trabaja Barceló siempre de un modo «franco», desde la perspectiva de sus entornos y vivencias. Lo hace con todo el sistema nervioso alerta, dejándose llevar por la materia de un modo intuitivo y directo, sintiendo lo que se trae entre manos. Lo sabemos, porque del resultado de su trabajo se percibe el misterio y la fuerza que solamente posee una obra maestra. Nos referimos a esa potencia inagotable que resuena en cada una de su obras, la energía incorrupta al paso del tiempo o de las tendencias; la tensión que atrapa al contemplador sensible a su arte, una y otra vez, sin darle tregua hasta que consigue sumergirlo en las aguas profundas de su genio. Hasta llegar a las profundidades donde se nos permite sentir el arte como una necesidad primordial de la existencia; del modo en que el artista lo vive, del modo en que los auténticos artistas lo sienten: como una pasión.

Un día, con pasión, el pintor se puso a trabajar la terracota. Mallorca, París, Mali… son algunos de los lugares donde el artista trabaja, y precisamente en el país de los dogones, en Mali, fue donde comenzó Barceló su relación con la arcilla cocida, y así lo cuenta:

Estaba en Banani (Mali) a finales del año 1994, hacía un calor de 50 grados y mucho viento que levantaba arena y polvo, no podía pintar. Por eso, y después de conseguir que una alfarera me preparara la tierra, hice las primeras terracotas. Eran henchidas, macizas, y tenía que cocerlas en un horno a baja temperatura, porque si no reventaban, algunas las cocía al sol. No eran esculturas como las que había hecho en los años anteriores en París con yeso, que tenían un alma de hierro o de madera, y que después pasaba a bronce. El alma de las terracotas era el aire.

Miquel Barceló en Silos. Catálg. ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2002; págs. 16 y 17.

En un artículo publicado en el diario El País (19 de junio de 1999) —con motivo de la exposición Barceló: cerámicas 1995-1998 que en aquel momento tenía lugar en el Museu d`Art Contemporari de Palma de Mallorca (Fundación Juan March)— Calvo Serraller escribió:

Quien haya seguido la evolución artística de Barceló no puede, por tanto, extrañarse de que, en cierto momento, trabaje ya directamente con terracota, como tampoco que cada vez mejor su obra revele mejor su raíz mediterránea. Con ello o a través de ello, Barceló no sólo revalida lo que otros artistas catalanes contemporáneos han hecho, desde el propio Miró hasta Guinovart, sino que se remonta a una ancestral tradición local de fabricación popular de figuritas de cerámica. La forma como Barceló trabaja la cerámica posee, no obstante, un sello muy personal, el de su peculiar libertinaje a la hora de enfrentarse con técnicas y materiales. Es entonces cuando nos recuerda a Picasso, que no dejó de experimentar nada, pero siempre a su manera. (…)

Cuando contemplamos las cerámicas de Miquel Barceló, elaboradas con la más sencilla técnica, nos damos cuenta que él ha sabido muy bien comprender el espíritu de la arcilla al nutrirse con su tacto orgánico y saciar su sed en las fuentes de la alfarería más rudimentaria.

Extensamente podríamos hablar sobre las vasijas de Miquel Barceló: formas que partiendo de la alfarería (vasijas, platos, lebrillos, y etc.) rebasan su función utilitaria para conformar objetos de contemplación a modo de «vasos rituales» o esculturas. Mas es nuestra intención detenernos aquí en una sola obra, una obra de titanes, en la que el artista mallorquín ha volcado los estímulos y la experiencia de su relación establecida en los últimos años con el barro (hasta el momento presente seguramente la obra más ambiciosa que ha realizado). Nos referimos al mural creado para la Capilla de San Pere de la Catedral de Mallorca: una inmensa piel de arcilla, una gran «ola de barro», cuyo tema (bajo la inspiración de un fondo marino) ilustra el Milagro Bíblico de los panes y los peces del Evangelio de San Juan. Una obra monumental de aproximadamente trescientos metros cuadrados de arcilla modelada y pintada con óxidos y engobes, y cocida (a una temperatura de 1000 grados C.) para consolidar la materia. Una gran piel trabajada en tres lienzos enteros (de una pieza), cada lienzo del tamaño necesario para cubrir cada una de las paredes (dos laterales y el frontal) de la mencionada Capilla. No quiso Barceló hacer placas o baldosas que después se colocasen una al lado de otra como un alicatado; por esta razón dejó actuar a la materia y propició un agrietamiento orgánico natural para realizar el despiece de estos grandes lienzos. Y de tal modo se obtuvieron grandes pedazos irregulares (hasta de tres metros más o menos), que una vez secos fueron llevados a un horno construido para este fin, y posteriormente colocados en el espacio de la Capilla sin ocultar el proceso de ejecución (ni siquiera el agrietamiento orgánico) –para la instalación los paneles se fijaron al muro de piedra de la Seu mediante un complicado sistema de anclaje.

Un testimonio de todo el proceso de creación, así como del de instalación, ha quedado impreso bajo el título MIQUEL BARCELÓ, LA CATEDRAL BAJO EL MAR en una edición impecable (ed. Galaxia Gutemberg / Circulo de lectores; fotos: Agustín Torres).

Detalle: Fondo marino

Detalle: Cristo

Mientras esperamos con impaciencia el día en que se abrirá al público esta Capilla, seguramente tendremos que esperar aun un tiempo, hasta que finalice la intervención del artista en la misma —parece ser que actualmente se encarga de la ejecución de los vitrales. En la web Fons Documental Miquel Barceló puede accederse a través de ACTUALIDAD DEL ARTISTA: LA CATEDRAL DE PALMA DE MALLORCA a las impresionantes fotografías, imágenes tomadas por el también artista-fotógrafo Agustín Torres durante todo el proceso creativo de esta importante intervención de Barceló para la Catedral mallorquina; así como del proceso de instalación del mencionado muro de cerámica que desde el pasado mes de mayo de 2005 concluyó con la colocación de la puerta del sagrario (cerámica dorada).

Crítica a la polémica de las «grietas»

Saliendo al paso sobre la polémica que se ha suscitado en alusión a las «grietas», un método optado por el artista para fraccionar los gigantescos paños de arcilla —como hemos dicho, además de la decisión del autor de mostrarlas al descubierto sin ocultar nada—, hemos de subrayar el error que están cometiendo algunos círculos de opinión de la isla (Palma de Mallorca) a la vista de los ácidos comentarios que aparecieron en la prensa local al respecto. Nos referimos concretamente a la opinión de los escritores Joan Ferrer Miserol y Antoni Serra, y al galerista que los secunda Juan Oliver «Maneu», por sus desafortunadas y absolutamente erráticas sentencias e inconsistentes argumentos de manifiesto rechazo hacia esta magnífica obra. Estos señores que se auto-definen «expertos en cerámica» —a la vista está que no lo son, salvo si se trata de hablar de alicatados para los cuartos de baño o de baldosas para un pavimento; evidentemente sus argumentos no nos sirven para hablar de arte algo muy distinto por cierto y de lo que al parecer, tal y cómo se desprende de sus comentarios, parecen entender ni lo mínimo. Han tachado la obra de la que ahora nos ocupamos de «mal cocida», dictaminando «importantes deficiencias técnicas» en ella. Técnicamente, salvo por las dificultades que entraña el modelar en una tan basta extensión, el manejar, transportar y montar una obra de tan ciclópeas dimensiones, la técnica cerámica que ha empleado Barceló es muy sencilla y se ha manejado del modo más natural posible y repito sin ocultar nada (modelado, pintado con óxidos y engobes cocidos a su temperatura, y fragmentación provocando las condiciones para un agrietado natural).

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