Presencia de la cerámica en ARCO’08

Por MJ. Sarmiento • 25 de febrero, 2008 • Tema: Noticias

Los cambios que este año se han podido apreciar en la 27º edición de ARCO han sido sustanciales, y nos han sorprendido gratamente. En primer lugar destacamos y celebramos su fuerte apuesta por la calidad, seguida de una ordenación del espacio más coherente – atendiendo a la variedad temática– , y la disposición más diáfana de algunos stands. Además, se ha visto más claro el esfuerzo de las galerías por ofrecer sus mejores obras, por lo que es de suponer que el coleccionismo internacional haya cumplido sus expectativas de compra. Desde mi punto de vista, de todas las ediciones celebradas, considero que ésta ha sido con diferencia la que ha ofrecido un mayor número de obras de primer orden. Este año hubo momentos en que nos daba la impresión de estar haciendo la visita a un museo más que a una Feria (empleo la palabra museo en el sentido de excepcionalidad de los contenidos), pues encontramos un número importante de piezas relevantes para la historia del arte contemporáneo (entre otras, obras de Pollock, Tàpies, Plensa, Frederic Amat, Lucio Muñoz, Picasso, Chillida, Kounelis, Tony Cragg, Richard Deacon, Andy Goldsworthy, Calder, Chihuly…). Pero, además, ha habido una clara apuesta por el arte emergente de calidad. Sobre todo en el campo de la fotografía encontramos piezas muy interesantes, como ya han comentado nuestros colaboradores en el post anterior.

Cerámica en ARCO

Eduardo Chillida, Lurra; en el stand de Manuel Barbié

En cuanto a la presencia de obra cerámica en ARCO’08, aunque continúa siendo un género minoritario en las galerías no especializadas en esta disciplina, en esta edición hemos percibido que no ha habido prejuicios en este sentido. Así pues, se han visto, junto a las nuevas propuestas –alguna escultura, e incluso una instalación con vasos decorados en azul cobalto–, y también algunas piezas que son muy solicitadas por el coleccionismo: una Lurra de Eduardo Chillida (Galería Manuel Barbié), y varios objetos de alfarería de Pablo Picasso (Galería Orangerie Reinz). Llamaron nuestra atención dos obras de Deacon en forma de piedras (una blanca y otra amarilla).

Cerámica en ARCO

Kim Simonsson, Invisible Deer

Por otra parte, la filandesa Galleria Heino apostó por este género al ofrecer una exposición individual de Kim Simonsson, Invisible Deer (El venado invisible). Simonsson, utiliza el medio de la escultura cerámica para narrar historias dramáticas –en un estilo “pop-conceptual” claramente figurativo e influenciado por la imaginería del comic, más concretamente del estilo japonés ‘manga’. Sin embargo, su discurso simbólico pone el dedo en la llaga a través de lo sórdido, aunque camuflado con un toque de kitsch-luxe. Un lujo que se transforma en inquietante por la categoría y forma de los materiales elegidos (siguiendo una línea que nos recuerda el Michael Jackson de Jeff Koons): la presencia mecánica propia de la cerámica industrial. Emplea este artista loza blanca esmaltada (esmalte transparente, toques de oro y platino, y, ocasionalmente, algún elemento añadido de cristal –por ejemplo, en forma de “escupitajo” que una niña “candorosa” lanza a un sórdido lavabo, o al suelo–). El artista nos presenta estas esculturas como un gran souvenir aumentado en su escala (un objeto de recuerdo, gigante), cuyo lenguaje formal sirve para recrear situaciones insólitas, y alusiones a la religión.

Los temas que Simonsson aborda plantean actos que, aunque existentes, son impronunciables. De este modo, bajo la máscara de la ilusión, pueden ser pronunciados, o quizá deberíamos decir denunciados -cómo si se contemplasen al otro lado del espejo de Alice (la diferencia es que la Alicia de estas historias no vive precisamente en el país de las «maravillas»).

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