Isamu Noguchi

Por MJ. Sarmiento • 17 de noviembre, 2006 • Tema: Artistas

Everything is sculpture, any material, any idea without hindrance born into space, I consider sculpture

Isamu Noguchi

Fueron tres las ocasiones (1930, 1950, 1952) en las que Isamu Noguchi (los Angeles 1904-1988) pasó un tiempo dedicado a la cerámica, siempre coincidiendo con periodos de estancia en Japón. La última y de mayor intensidad tuvo lugar en el año 1952 en la localidad de Kita Kamakura, cuando después de realizar su obra para el Memorial de la tragedia de Hiroshima, aceptó la invitación de su amigo el prestigioso artista-alfarero Kitaoji Rosanjin (1883-1959), quien puso a su disposición: su arcilla, horno y vivienda en una tradicional construcción de 200 años de antigüedad, donde el mismo Noguchi rehabilitó un espacio escavado en la roca que le serviría de estudio -un lugar de austera belleza en el que el artista dejaría su sello- y en el que según sus palabras él y su esposa pasaron uno de los periodos más felices de su vida, mientras se dedicó completamente a la cerámica. Trabajar con arcilla fue para Noguchi un reencuentro repleto de sensaciones que le permitieron conectar con sus raíces japonesas, la casa de su padre (un revivir el inconsciente de la infancia desde la consciencia de adulto; un profundizar en la naturaleza de la materia primigenia): «To exhaust one’s hand in its earth…one has to be a potter», afirmaría.

Esta exposición, comisariada por Bonnie Rychiak (conservadora del museo Noguchi) que hasta el 7 de Enero puede contemplarse en la fundación ICO nos acerca el lenguaje de arcilla de Noguchi: a través de esculturas y objetos (por él denominados simplemente “cerámicas”), fruto de aquellos días felices disfrutando de la asombrosa naturaleza de Kamakura, y de su exquisita sensibilidad manejando los medios y conocimientos de la cerámica tradicional japonesa que a su disposición puso a su alcance la generosidad de Rosanjin (a quien tanto se había acusado de esquivo).

La obra que ahora se contempla en Madrid pertenece a la colección que forma parte de los fondos permanentes del Museo Noguchi en Nueva York, y reúne una selección de cerámicas y testimonios gráficos que recogen una de las más importantes exposiciones que en su día tuvieron lugar en el Museo de Arte contemporáneo de Kamakura. Un acontecimiento que ampliará la comprensión hacia el genio de uno de los más polifacéticos e interesantes artistas del siglo XX. Sin duda una inspiración para la cerámica contemporánea, como tantas veces reconocerían muchos de los artistas-alfareros más innovadores de nuestro tiempo. Entre los que se contaba Kazuo Yagi, quien a su vez fue distinguido con el reconocimiento internacional que le otorgó coloquialmente el sobrenombre de “padre de la cerámica contemporánea en Japón”, y quien nunca dudó, en su modestia, de sentirse agradecido por haber podido contemplar la exposición de Noguchi en Kamakura.

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